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Sábado 21 de Octubre de 2017

¿Es pecado que un cristiano se corte o se pinte el pelo?

Necesitamos entender: ¿Por qué las mujeres judías usaban el velo? ¿Por qué las mujeres griegas no lo usaban? ¿Por qué no era honroso, allá en Corinto, que las mujeres cristianas de la época del apóstol Pablo tuvieran la cabeza rapada?

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  • 8 sep 2017   

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Nínro Ruíz Peña

Vamos por parte, sobre todo al cortar el pelo. Jesús nunca habló sobre esta cuestión. En Mateo 10.30 se dice: “e incluso los cabellos de tu cabeza están todos contados”. Lo que el Maestro quería enfatizar aquí era el cuidado de Dios para con nosotros, a punto de saber cuántos hilos de pelo tenemos en nuestras cabezas. El uso de este versículo como justificación para prohibir el corte de pelo es al menos un completo desconocimiento hermenéutico.

Y hay más, si cortamos el pelo, el número de hilos continuará igual, aunque más cortos, haciendo así sucumbir esta teoría.

En I Corintios 11.4-6; 15: “Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.

… Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

Porqué el uso del velo para judías y griegas

Necesitamos entender: ¿Por qué las mujeres judías usaban el velo? ¿Por qué las mujeres griegas no lo usaban? ¿Por qué no era honroso, allá en Corinto, que las mujeres cristianas de la época del apóstol Pablo tuvieran la cabeza rapada?

Corinto era una ciudad portuaria cosmopolita, o sea a ella acudían personas de casi todos los países del mundo antiguo conocido, principalmente griegos, romanos y judíos. Había también en la ciudad un mestizaje muy grande de razas y culturas, así como religiones.

La ciudad proporcionaba un sin número de opciones de diversiones y manifestaciones culturales. Había allí un anfiteatro construido por los romanos que permitía cerca de 20.000 espectadores. El famoso templo de Afrodita, la diosa de la sensualidad, lascivia y la prostitución cultural alojaba a más de 1.000 prostitutas.

Como se vio, la cultura de Corinto no tenía un sesgo judío, sino griego y era muy influenciada por los viajeros romanos que allí pasaban. Siendo así, la forma en que los corintios se vestían, comían y actuaban eran completamente diferentes a los judíos.

Desde el punto de vista judío el uso del velo se remontaba tiempos antiguos, que estaba relacionado a la decencia de las mujeres a la sumisión de las mujeres.

Pero las mujeres griegas no tenían esta costumbre, ellas usaban los cabellos largos, no usaban velo y no eran prostitutas. Pero en Corinto había una costumbre de las prostitutas (sacerdotisas del templo de Afrodita) usar las cabezas raspadas. Estas sacerdotisas del templo de Afrodita se raspaban la cabeza y obedeciendo una determinación religiosa local, estas mujeres deberían tener una relación sexual con algún desconocido, una vez al año.

Esta analogía hecha por Pablo tenía el objetivo de mostrar que una mujer sin el velo simbolizaba, en la cultura judía, lo mismo que la mujer con la cabeza rapada simbolizaba en la sociedad griega. Prostituta o infiel. Concluimos, entonces, que el objetivo principal que llevó al apóstol Pablo era dejar registrado este asunto a la iglesia de Corinto, fue para resguardar y proteger a las hermanas, miembros de la iglesia de la ciudad, que tenían cabellos cortos, y evitar el ultraje de ser confundidas con las prostitutas (sacerdotisas) que rendían culto. Porque así como una mujer sin velo era tenida por prostituta por los judíos, de la misma forma una mujer con la cabeza rapada era considerada como ramera por los griegos.

Otro punto que necesita ser dejado bien claro es que, Pablo no estaba enseñando en este pasaje bíblico principios morales eternos, (no estaba vinculando el pelo largo o el velo a la salvación), sino circunstanciales, o sea, era un enfoque cultural en la ciudad de Corinto. En ninguna otra epístola el apóstol trata de este asunto de nuevo.

La enseñanza era que, por una cuestión de lógica y coherencia, aquellos que optan por mantener la tradición del uso del velo judío también deberían preservar el uso de los cabellos largos presentes en la cultura griega.

Por lo tanto, “no es pecado cortarse el pelo“. Se debe, respetar el contexto cultural y religioso en que el fiel está inserto. Sin embargo, es bueno señalar que ninguna norma establecida por la cultura, tradición, ideología política o religiosa local, etc., puede superponerse a las Sagradas Escrituras.

En cuanto a pintarse  el pelo no tenemos referencias bíblicas que nos prohíban a esta práctica. Se concluye que “no es pecado pintarse el pelo“. Pero, si se sabe que tú y yo somos Templo del Espíritu Santo de Dios y que si Dios me ha hecho con el pelo negro, ¿cuál es la motivación que me lleva a querer pintarlo de “rubio?”.

¿Insatisfacción y levantamiento contra Dios?, pues odio el color y la textura de mis cabellos. ¿Hacerme sensual? ¿Me quiero parecer a algún Ídolo que me gustaría ser?

¿Voy a pintarlo de “azul, morado y verde” para llamar la atención o demostrar mi insatisfacción con mis líderes?

¿Voy a pintarlo sólo para contradecir a mis padres y mostrar que soy dueño de mi mismo?

¿Voy a pintarlos sólo para escandalizar?

¿Voy a pintarlos para ser el centro de atención?

Si su motivación no está enmarcada con lo citado, quédese en paz, haga lo que haga, que sea para la gloria de Dios. Recuerde siempre, el Señor nos ha llamado a libertad, pero tengamos cuidado para que nuestra libertad no sirva de escándalo para nuestros hermanitos que son débiles, pues si el “comer carne” los escandalizará, es mejor que nos abstengamos y no hagamos a los débiles caer, pecar y morir.

Que el Señor nos bendiga.

Por Armando Taranto Neto: Articulista, maestro en sociología de la religión, graduado y post-graduado en teología bíblica.