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Miércoles 20 de Septiembre de 2017

Astrónomo: “La Estrella de Belén no era una estrella, sino un conjunto de fenómenos”

La mejor explicación del astrónomo británico es algo conocido como una triple conjunción entre Júpiter y Saturno: ambos planetas acercándose en el cielo tres veces durante un corto periodo.

  • Ciencia y Tecnología    
  • 26 dic 2012   

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El profesor David Hughes, es un astrónomo de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, su primera reseña sobre las teorías de la famosa Estrella de Belén la publicó en 1970. Ahora después de años estudiando las explicaciones astronómicas y revisando las historias bíblicas asociadas, él revela que los tres reyes eran eruditos religiosos conocidos como magos: reverenciados astrónomos y astrólogos babilonios.

Según Hughes, lo que vieron los magos, habría tenido un mensaje muy claro ellos, aunque el astrónomo afirma que probablemente la Estrella de Belén no era una estrella, sino un conjunto de fenómenos.

“Si lees cuidadosamente la Biblia”, dice, “los magos vieron algo cuando estaban en su propio país (probablemente Babilonia) y viajaron a Jerusalén, donde conversaron con el rey Herodes”.

Según la historia, le hablaron a Herodes de la señal que habían visto y, afirma Hughes, “cuando dejaron Jerusalén hacia Belén, volvieron a ver algo”.

La mejor explicación del astrónomo británico es algo conocido como una triple conjunción entre Júpiter y Saturno: ambos planetas acercándose en el cielo tres veces durante un corto periodo.

“(Esto ocurre cuando) hay una alineación entre el Sol, la Tierra, Júpiter y Saturno”, afirma Hughes.

Tim O’Brien, director asociado del Observatorio Jodrell Bank en Cheshire, Inglaterra, sugiere que debe haber sido una visión llamativa. “Es notable cuánto puede atraer tu atención que se junten dos objetos muy brillantes en el firmamento”.

Y una vez que los planetas alinearon sus órbitas, la Tierra “se adelantaría” a los otros, es decir, Júpiter y Saturno aparecerían cambiando de dirección en el cielo nocturno.

“En esa época, la gente daba gran importancia al movimiento de los planetas”, explica O’Brien.
“Una triple conjunción como esta sólo se da cada 900 años”, indica, así que para los astrónomos de Babilonia hace 2.000 años debe haber sido una señal de algo muy importante.

Otra teoría es que la estrella era luz del nacimiento de una nueva estrella o nova.

Hay registros -también de astrónomos del Lejano Oriente- de una nueva estrella en la pequeña constelación norteña de Aquila, en 4 a.C.

Hughes dice: “Quienes prefieren esta teoría afirman que esta nueva estrella estaba directamente sobre Jerusalén”.

El doctor Robert Cockcroft, administrador del Planetario McCallion en la Universidad de McMaster, en Ontario, señala que una nova es “una buena candidata” para la estrella de Belén.
“Puede ‘parecer’ una nueva estrella en una constelación y desvanecerse en los meses siguientes”, explica.

Tampoco es demasiado brillante, lo cual explica por qué no tenemos registros de ella en Occidente”. Cockcroft, sugiere que esto también podría haber dado a los tres reyes magos algo que seguir.

Fuente: BBC