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Jueves 01 de Diciembre de 2016

Científicos descubren “escudo protector invisible” en la Tierra

Los científicos dicen que el “escudo” hace que el planeta sea un oasis privilegiado para la vida.

  • Descubrimientos    
  • 2 dic 2014   

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CHRISTIAN TIMES.- Un nuevo descubrimiento tiene intrigado a los científicos. El planeta Tierra tiene un “escudo protector invisible”. Algunos de estos científicos comparan la situación con los campos de fuerza que protegen a las naves espaciales en diferentes películas de ciencia ficción.

Después que las sondas gemelas recogieron datos en los primeros 20 meses tras ser enviadas por la NASA, fue posible estudiar los cinturones de Van Allen y la manera de cómo ocurre el llamado clima espacial (tormentas geomagnéticas y el “viento” constante emitida por el Sol).

Los cinturones de Van Allen, descubiertos en 1958, son pistas que “se centran en partículas con carga eléctrica alrededor de todo el planeta”, debido a su fuerte campo magnético.

Las sondas han demostrado que existe un “límite” para los electrones de alta energía que componen la mayor parte del cinturón exterior, localizado aproximadamente a 11 mil kilómetros de altitud. Después de este descubrimiento, los teóricos necesitan cambiar sus modelos sobre el tema.

“Francamente, cuando vimos esta barrera persistente actuando en contra de los electrones altamente energéticos en la magnetosfera de la Tierra, yo estaba totalmente perplejo y confundido.

Era como ráfagas de electrones repiqueteando contra una pared de cristal en el espacio”, explica el profesor Daniel Baker, de la Universidad de Colorado en Boulder, quien dirigió el estudio.

El astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, considera que “si estas partículas alcanzasen la superficie del planeta sería muy peligroso para la vida”. Él compara el descubrimiento como una confirmación de existencia que “hace que este planeta sea un oasis privilegiado para una vida exitosa”.

Hasta hace poco, los científicos creían que los electrones de alta energía que circulan alrededor de nuestro planeta a más de 160.000 kilómetros por segundo eran atraídos por las capas altas de la atmósfera de la Tierra, siendo estas absorbidas gradualmente por las moléculas de aire.