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Lunes 05 de Diciembre de 2016

Un número creciente de mujeres está siendo presa de la pornografía

Estudios recientes indican que en la última década cada vez más mujeres, incluidas las cristianas, están luchando contra la adicción sexual.

  • Estudios    
  • 19 jun 2014   

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Muchos hombres luchan constantemente contra las adicciones sexuales. Pero en los Estados Unidos hoy en día, un número creciente de mujeres también están siendo presa de la pornografía y la perversión.

Marsha, es una mujer de 32 años de edad, que parece tener una vida perfecta. Ella es la esposa atractiva y saludable de un médico exitoso en la ciudad y la madre de un estupendo niño. Ella habló en una primera sesión de asesoramiento, diciendo: “Tengo todo lo quiero, pero tengo un problema.

Estoy tan avergonzada que casi no lo puedo decir”.

A través de las lágrimas, ella contó su historia, donde incluyó numerosos asuntos giratorios y de una sola noche con hombres. “Yo sé que está mal, y he tratado de parar”, exclamó. “Me he arrepentido muchas veces, pero todavía lo hago una y otra vez”.

Algunos posiblemente ya deben haber catalogado a Marsha como simplemente una “adúltera”, mientras que otros dirían que es un problema de “sólo el pecado”. Pero ¿es posible que Marsha luche con la adicción sexual? Somos rápidos para asumir que los adictos sexuales son siempre hombres, pero estudios recientes indican que en la última década cada vez más mujeres, incluidas las cristianas, están luchando contra la adicción sexual.

¿Qué es la adicción sexual? La adicción al sexo o sexo compulsivo se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual. Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno.

Este comportamiento se vuelve compulsivo, a menudo a expensas de los seres queridos o responsabilidades. El adicto al sexo, ya sea hombre o mujer, entra en una fantasía sexual o conducta sexual con el fin de encontrar consuelo en su vida.

¿Por qué necesita una mujer escapar? Muchos adictos sexuales -44 %- son sobrevivientes de un abuso sexual. El sesenta y cinco por ciento dicen que fueron violados, y 53 por ciento dicen que fueron violados más de una vez. El 96 por ciento dice que su primera relación sexual tuvo un impacto directo en su comportamiento adictivo sexual. Otras estadísticas incluyen que el 79 por ciento dicen que han tenido relaciones extramaritales.

La lista sigue: 48 por ciento han contraído una enfermedad venérea; 59 por ciento ha tenido un aborto; 52 por ciento han padecido trastornos de alimentación; y el 50 por ciento tienen problemas de alcohol.

Las mujeres adictas al sexo suelen padecer dolor emocional severo y baja auto estima. Se ven a sí mismos como heridos sexualmente y se sienten como si estuvieran cojeando por la vida. El “dolor de su alma” a menudo comienza en la niñez o en la adolescencia, y el sexo se convierte en la “medicina” para sus corazones lastimados.

También hay un proceso fisiológico que acompaña al comportamiento sexual. La mayoría de los adictos al sexo no se dan cuenta de que durante su deseo sexual compulsivo liberan endorfinas y encefalinas que son transmitidas al núcleo preóptico medial del cerebro. En esencia, el cerebro recibe una fuerte recompensa química que se une a la persona que está mirando ya sea real o imaginaria, como es la pornografía o la fantasía.

Como cristianos, podemos entender por qué Dios quiso reservar el sexo exclusivamente para el matrimonio, para que entre el marido y mujer sólo haya una conexión entre sí.

¡Jesús, vino a liberar a los cautivos! Muchas de las mujeres adictas al sexo al igual que hombres son creyentes llenos del Espíritu. ¿Cómo puede ser eso, te preguntarás? La mayoría de ellos necesitan que sus almas sean curadas y liberadas.

En 1 Tesalonicenses 5:23 Pablo nos anima a santificar nuestro espíritu, alma y cuerpo. La adicción sexual puede tener sus raíces en alguna o todas estas áreas dentro del cuerpo.

Es necesario liberarse de la lujuria en curso, liberarse del temor de que alguien se entere de tus secretos. La libertad lo hará disfrutar de la verdadera intimidad y alegría que puede tener con su esposa o esposo. También libertad de tener una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres.

Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Charisma News