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Domingo 04 de Diciembre de 2016

Personas ocultan sus verdaderas creencias a medida que envejecen, afirma estudio

El estudio sostiene que las creencias sobre el alma y la vida después de la muerte son determinadas desde la infancia.

  • Estudios    
  • 20 nov 2014   

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DAILY MAIL Y PSYCH CENTRAL.- Stephanie Anglin, investigadora en el área de psicología de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, realizó un estudio que muestra cómo nuestras creencias sobre el alma y la vida después de la muerte cambian muy poco a medida que crecemos. Es decir, lo que creemos cuando somos niños tiende a permanecer relativamente sin cambios, a pesar de que no seamos capaces de admitirlo.

Ella entrevistó a cientos de estudiantes universitarios sobre sus creencias cuando tenían 10 años y hoy en día, como adultos.

Los datos compilados fueron publicados en la revista científica British Journal of Social Psychology. En resumen, se identificó que la mayoría frecuentemente defendía a otras personas algo muy diferente de lo que ellos creían en sus corazones. Lo que es más, estas creencias privadas son tan fuertes entre las personas religiosas como las no religiosas.

Anglin utilizó el experimento del “Test de Asociación Implícita”, una herramienta estadística bien conocida. Las pruebas de la psicología social, miden la fuerza de la asociación automática entre conceptos de memoria. Según el estudio, lo que creemos sobre el alma y la vida después de la muerte cuando somos niños cambia en la edad adulta, aunque no lo admitamos.

En pruebas realizadas por Anglin, cada participante vio dos pares de palabras en la parte superior de la pantalla del ordenador, de modo que el “alma” fue emparejada con palabras “verdadero” o “falso” para medir sus creencias sobre la vida después de la muerte.

La palabra “alma” fue emparejada con “eterno” o “muerte” para enfrentar las creencias sobre la vida después de la muerte. Una serie de palabras, enseguida apareció en la pantalla, y los temas indicados con las dos palabras en la etapa de la niñez.

Anglin dijo que no estaba sorprendida con los resultados pues está relacionada con otros estudios, como el de la Dra Natalie Emmons, de la Universidad de Boston, lo que demuestra que existe un “patrón cognitivo universal”. Es decir, la tendencia de la mente humana de concebir la vida eterna independiente de la raza, religión o cultura. Esto puede ser detectado desde la infancia, aunque ocasionalmente es alterado con la edad adulta.

También citó un experimento realizado en 2009, donde los investigadores pidieron a la gente firmar un contrato de venta de su alma por dos dólares. “Casi nadie firmó, a pesar de que no tendría ninguna validez porque el documento fue destruido inmediatamente después de haber sido firmado”, explicó. Lo que más llama la atención es que los participantes afirmaron no creer en una vida después de la muerte.