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Domingo 20 de Agosto de 2017

Perder la fe en Dios principal motivo de suicidio entre jóvenes

El investigador Blaine Conzatti advirtió que el hecho de que los jóvenes se adhieran a una visión posmoderna y se alejen de Dios ha sido decisivo para el aumento de las tasas de suicidio.

  • Estudios    
  • 24 may 2017   

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EE.UU.- La pérdida de la fe en Dios y el declive de la religión están entre las principales razones por las que jóvenes (adolescentes y adultos más jóvenes) están cometiendo cada vez más suicidios en Estados Unidos, de acuerdo con el grupo conservador ‘Instituto de Política Familiar‘, de Washington.

La organización sin fines de lucro estudió los diversos debates sociales que el drama adolescente “13 Reasons Why” exhibido por Netflix, que habla sobre el suicidio en los últimos meses, y observó que éste es un problema real y creciente entre los jóvenes en los Estados Unidos.

El programa, basado en la novela del mismo nombre, retrata la vida y el suicidio de una estudiante de secundaria, llamada Hannah Baker, detallando 13 razones por las que ella eligió quitarse su propia vida.

Blaine Conzatti, columnista e investigador del ‘Instituto de Política Familiar’, escribió en un artículo la semana pasada donde afirma: “Muchos jóvenes adultos están optando por el suicidio como una fuga de las presiones de la vida.

De 2000 a 2015, el suicidio aumentó un 27% entre las personas de 20 a 35 años de edad (la tasa media de suicidios en Estados Unidos entre todos los grupos de edad aumentó casi un 21% durante el mismo período).

“La tasa de suicidio del Estado de Washington es un 16% mayor que la media nacional”, agregó Blaine, citando estadísticas de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio.

Conzatti no está de acuerdo con muchos expertos que citan dificultades económicas y servicios inadecuados para el tratamiento de la salud mental para explicar el reciente aumento del suicidio.

En vez de eso, apuntó cambios culturales, específicamente exponiendo cuatro razones importantes por las cuales el número de suicidios ha aumentado.

“Los jóvenes estadounidenses se han distanciado cada vez más de las instituciones religiosas a lo largo de las últimas décadas, optando por vivir de acuerdo con su propia espiritualidad o rechazando completamente la fe en Dios”, subrayó.

Pérdida del propósito

El investigador también se refirió a las estadísticas divulgadas por el Centro de Investigaciones Pew, a partir de 2015, que mostraron que sólo el 28% de los jóvenes nacidos entre 1981 y 1996 frecuentan la iglesia semanalmente. Además, los datos también mostraban que este grupo estaba menos propenso a creer en Dios y sólo el 38% considerando la fe como una parte importante de sus vidas.

“Desgraciadamente, al evitar la participación en comunidades religiosas, los jóvenes actuales sacrifican el parentesco y la solidaridad que estas comunidades proporcionan. Esta práctica de fe ayuda a dar significado a la vida, y las comunidades religiosas equipan a las personas con las relaciones y el apoyo necesario para resistir los males traicioneros de la vida“, dijo Conzatti.

El investigador también citó otro estudio del Journal Americano de Psquiatría, que descubrió que individuos sin ninguna declaración de fe tenían “significativamente más intentos de suicidio a lo largo de la vida” y concluyó que “los sujetos sin afiliación religiosa percibían menos razones para vivir, particularmente menos objeciones morales al suicidio”.

Las otras tres razones principales para el aumento de la tasa de suicidio identificado por el investigador del Instituto de Política Familiar incluyen el matrimonio tardío, el aumento de la inestabilidad profesional y la adopción de un punto de vista posmodernista, que afirma que la vida no tiene sentido y la verdad no puede ser descubierta por nadie.

“Retrasar el matrimonio significa que los individuos pierden beneficios como seguridad financiera, mayor bienestar emocional y psicológico, además de otras mejoras en la salud en general”, argumentó.

“Además, cambiar a menudo de empleo se ha asociado con niveles más altos de estrés, crimen y salud precaria, y hace que los individuos se aíslen de las comunidades”, agregó.

El investigador reconoció que revertir este cuadro no es una misión fácil, pero tampoco es imposible.

“No hay una solución fácil. Invertir esta tendencia depende de enfrentar efectivamente las mentiras aceptadas por la cultura y la sociedad, que alimentan la desesperanza y la desorganización social y trabajando para asegurar que nuestras comunidades puedan satisfacer satisfactoriamente las necesidades materiales, emocionales y espirituales de sus miembros”, concluyó Conzatti.