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Jueves 08 de Diciembre de 2016

Ateo Richard Dawkins asegura que los cristianos existen por “puro accidente”

“Uno es de una religión por un accidente geográfico”, Richard Dawkins.

  • Creación/Evolución    
  • 8 may 2014   

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Richard Dawkins se ha caracterizado por promover el “nuevo ateísmo moderno”, una de sus muchas conferencias se ha vuelto viral porque argumenta que “uno es de una religión por un accidente geográfico”.

En la exposición en video de Dawkins un estudiante cristiano le planteaba qué pasaría si su ateísmo estuviese equivocado.

“¿Qué ocurre si me equivoco? Bueno, todos podemos estar equivocados; todos podríamos estar equivocados acerca del Monstruo de Espagueti Volador, el unicornio rosa invisible y la taza de té voladora.

Doy por hecho que te has formado en la fe cristiana. Ya sabes lo que es no creer en una fe en particular porque no eres musulmán ni hindú. ¿Por qué no eres hindú? Porque resulta que te has educado en los Estados Unidos y no en India. Si hubieras nacido en India serías hindú, si hubieras nacido en Dinamarca en la época de los vikingos creerías en Wotan y Thor, si hubieras nacido en la Grecia clásica creerías en Zeus, si hubieras nacido en centroáfrica creerías en el Gran Yuyu de la Montaña. No hay ninguna razón en particular para elegir al Dios judeo-cristiano en el cual te han educado por puro accidente y así vengas a preguntarme qué ocurre si me equivoco.

¿Qué ocurre si tú te equivocas acerca del gran Yuyu en el fondo del mar?”.

El vídeo ha sido visto por 3,8 millones de usarios.

El ateo está obligado creer que las demás religiones están erradas

Parte de la respuesta a esta “acusación” la dio C.S.Lewis, que era un ex-ateo y entendía la superficialidad de esta visión.

“Si alguien es cristiano, no necesita creer que todas las otras religiones están equivocadas de principio a fin. Un ateo sí tiene que creer que el punto central de todas las religiones del mundo es simplemente un gran error. Si se es cristiano, se es libre de pensar que todas las religiones, incluso las más extrañas, contienen al menos un indicio de la verdad. Cuando yo era ateo, tenía que persuadirme de que la mayoría de la raza humana siempre ha estado equivocada en aquello que le importa más; cuando me hice cristiano, mi perspectiva se amplió”, escribió en “Mero Cristianismo”.

La otra parte de la respuesta consiste en señalar que hay muchas personas que tienen una fe religiosa que no es fruto del “dios en el que te han educado por puro accidente”.

Para empezar, los países de cultura judeocristiana no lo son “por puro accidente”. Lo son porque miles y miles de personas se entregaron como misioneros, evangelizaron, bautizaron, predicaron, murieron mártires, levantaron hospitales y escuelas, exploraron territorios salvajes, negociaron con pueblos desconocidos, tuvieron hijos, les transmitieron la fe, emigraron en duras condiciones, consagraron sus vidas a la misión, copiaron y tradujeron los textos bíblicos y sobrevivieron a las persecuciones… Todo eso requirió mucho esfuerzo, sangre, compromiso y voluntad: no fue “puro accidente”.

Fe no geográfica

La fe no es “geografía”, aunque tiene mucho de demografía. Los territorios no tienen religión: la religión la viven las personas y la llevan con ella. En Arabia Saudí está prohibido predicar el Evangelio pero viven allí más cristianos que nunca, cientos de miles, inmigrantes de Filipinas, India u otros países árabes. Y en la católica España, uno de los nombres mayoritarios de bebés es “Mohamed”: los musulmanes tienen más hijos que los agnósticos o católicos sociológicos.

Si exceptuamos algún vikingo católico muerto quizá en las costas canadienses en la Edad Media, antes de 1492 no había en América nadie de cultura judeocristiana. Hoy hay 953 millones de personas en este continente, y el 99% son de cultura judeocristiana. No por “puro accidente”, sino porque muchos se esforzaron mucho para que así fuese.

Ateos terminan cristianos

Por otra parte, los hijos de los ateos en EEUU suelen hacerse cristianos. Una revisión de los datos del PewForum de 2008 sobre religión en Estados Unidos, realizada recientemente por el blog especializado en socio-estadística religiosa Nineteensixty-four.blogspot.co.uk, revela que sólo un 30% de los que fueron educados como ateos en su infancia y adolescencia se mantienen como tales en su vida adulta.

Es decir, los padres que educan a sus hijos en el ateismo deben esperar que lo abandonen al crecer, en un 70% de casos.

Pero, ¿a dónde van esos ex-ateos? Al crecer, el 30% de los que eran ateos en su infancia se hacen protestantes: un porcentaje impresionante. Uno de cada diez niños ateos, al crecer se hace católico. Un 2% se hace judío (lo más común es que sean mujeres que se casan con judíos). Y un 1% se hace mormón y otro 1%, pagano. El resto, se suma a los “nones” (no religiosos, pero que no se declaran ateos).

Pero si no es “puro accidente”, como dogmatizaba Dawkins, ¿qué mueve a los conversos? Un libro único, recientemente publicado, que responde a esto es “Conversos modernos a micrófono abierto” (De Buena Tinta), del periodista y escritor catalán Jacinto Peraire Ferrer.

Pero “Conversos modernos a micrófono abierto” es único porque recoge 350 testimonios en apenas 320 páginas, le dedica a cada uno 4 párrafos, le permite a cada uno decir con sus propias palabras un par de frases clave (“el micrófono abierto”) y, sobre todo, los clasifica en categorías.
Al dogma “usted es cristiano por puro accidente”, la clasificación de categorías responde: hay gente que se hizo cristiana porque:

Tuvo una conversión sobrenatural, de golpe, inesperada, como Pablo en el Camino de Damasco (11 ejemplos, entre ellos el filósofo Manuel García Morente y la escritora María Vallejo-Nájera)

Vivía en el comunismo, el agnosticismo y el ateísmo y no le llenaba, pero algo le llevó a la trascendencia y a Dios (18 casos, incluyendo el político Aldo Brandirali, la bisnieta de la Pasionaria, Anna Biriukov, el rico banquero Oliver Sachs, la hija de Stalin, Svetlana, el ex-marxista Gerard Daly, el escritor Vittorio Messori (que escribió su testimonio en su interesante libro “Por qué creo”)…

No hay “puros accidentes”: hay historias, hay extrañas coincidencias providenciales, hay un Autor.

Fuente: Libertad en Religión