Descubren altar dedicado a la Santa Muerte en una escuela de México

En el altar estaba la imagen del Diablo tomado de la mano con niños estudiantes que llevaban libros bajo sus brazos.

  • Educación Pública    
  • 19 mar 2015   

¿Qué sientes con esta noticia?

El desalojo de la escuela “Hurray For The Kids”, debido a un adeudo de 130 mil pesos por concepto de renta, dejó al descubierto un altar a la Santa Muerte con la imagen de Lucifer.

Tras la verificación de las instalaciones externas, las autoridades procedieron a la inspección de salones y de la dirección del plantel, donde hallaron la imagen de un ángel del mal tomando de la mano a varios pequeños.

Con sorpresa y asombro se descubrió entre las pertenencias de la directora Marcolina Gervasio dicho altar, en el que además de la imagen de la Santa Muerte rodeada de vasos con mezcal, tequila y cigarros, estaba la imagen del diablo tomado de la mano con niños estudiantes que llevaban libros bajo sus brazos”, señaló la agencia Quadratín, quien compartió imagen del macabro hallazgo.

Las autoridades dieron testimonio de fotografías de varios alumnos, libros de oración a la Santa Muerte, y algunas leyendas escritas en papeles: “Víctor Manuel Lara Valentín vas a estar rendido humillado a mis pies. Ven ven ven a mí”.

El plantel “Hurray For The Kids” se ubica calle de Zaragoza No. 13; durante el desalojo se presentó la directora de la escuela que nada objetó.

Secta de más rápido crecimiento

El culto a la Santa Muerte, se considera ahora la secta de más rápido crecimiento en el mundo. El año pasado los eruditos expresaron que esta secta ya reúne entre 10 y 12 millones de seguidores; seis millones sólo en México.

Andrew Chesnut, profesor en la Universidad Commonwealth de Virginia e investigador de la religión en el continente americano, explica que a pesar de seguir una antigua tradición, este movimiento religioso tiene oficialmente sólo 12 años.

Él publicó un libro titulado: “Devoted to Death” –Consagrado a la Muerte, en traducción libre– uno de los primeros trabajos académicos sobre la adoración de esta secta.

Antes de 2001, el culto a la Santa Muerte era algo clandestino. Sus devotos construían santuarios personales ocultos en sus casas. Cuando Enriqueta Romero abrió el primer santuario público a la Santa Muerte en el barrio de Tepito en la Ciudad de México, se inició una rápida expansión de los nuevos templos para la Santa Muerte en México, América Central, y varias ciudades de Estados Unidos con grandes comunidades latinas.

Existen registros de que la secta ha llegado a Japón, Australia y Filipinas.