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Miércoles 23 de Agosto de 2017

Continúa la incógnita de quién los escribió los Rollo de Qurmán

La dudas acerca del grupo que judíos que vivieron allí hace más de 2.000 años sigue siendo objeto de controversia.

  • Investigación    
  • 19 nov 2010   

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Son 60 años de investigación de los eruditos para determinar quien escribió los rollos que fueron encontrados en las cuevas del Qumrán, cerca del Mar Muerto.

A principios de 1947, tres pastores beduinos descubrieron unas tinajas de barro grandes que contenían pergaminos antiguos, en una cueva cercana a las ruinas de un asentamiento abandonado en Khirbet Qumrán. Luego del primer descubrimiento, otras cuevas más fueron encontradas.

Los esfuerzos del Prof. Eliezer Sukenik, de la Universidad Hebrea y su hijo, Yigael Yadin, dieron frutos, e Israel pudo comprar algunos de esos pergaminos y llevarlos a Jerusalén. Durante los últimas 6 décadas estos pergaminos, la mayoría de más de 2000 años de antigüedad, han sido estudiados por eruditos y han demostrado ser un tesoro histórico, filológico y religioso.

Fueron catalogados y fotografiados, y se convirtieron en una valiosa guía para el estudio de los tiempos del Segundo Templo judío; un verdadero testimonio original del pasado.

Después de una intensa lucha por acceder a su estudio, finalmente en 1991 se pudo realizar una serie de fotografías, que incluía la colección completa de todos los pergaminos.

Finalmente esto permitió, conocer quiénes fueron los judíos que vivían en el Qumran, que se llamaban a sí mismos «Yahad» (que quiere decir comuna).

Hoy se sabe que eran miembros del movimiento esenio, tal y como lo han descrito Josefo y Filón Alexandroni, entre otros.

El ingreso a este grupo, era muy difícil ya que había normas muy exigentes, además su vida era comunal y eran muy estrictos en cuanto al matrimonio, al divorcio y al celibato. Cumplían severas reglas de purificación, todas ellas impuestas por su líder, Sadoc.

Este grupo de esenios, se dedicó a guardar la literatura sagrada, y tuvieron una preferencia por los libros de Ezequiel y Daniel, aunque conservaron otros libros también. Disponían de una liturgia propia y su estilo de vida era muy particular.

Según Ben Zion Wacholder y Shemaryahu Talmon, profesores universitarios judíos, en la comunidad del Qumrán se nota la influencia de los círculos anti-sacerdotales del Segundo Templo, una revolución que surgió con la revuelta macabea.

Algunos estudiosos, ven raíces esenias en el desarrollo del cristianismo, en especial en la figura de Juan el Bautista. Estos estudiosos afirman que este grupo desafió el movimiento sacerdotal y encontró un oasis de paz en Qumrán, en contraposición a las presiones de la Jerusalén ocupada por los romanos. El «Maestro de Justicia» y su grupo de seguidores (que tenían que someterse a una prueba de tres años para poder ser aceptados) vivían como los primeros cristianos en comunidad, compartiendo sueños y esperanzas mesiánicas tratando de vivir una vida separada del mundo.