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Jueves 19 de Julio de 2018

Investigación: Gente se imagina a Dios como alguien joven y de buena apariencia

La investigación realizada por un equipo de psicólogos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC) muestra que la gente se imagina a Dios con rasgos joviales.

  • Investigación    
  • 15 jun 2018   

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EE.UU.-No hay registro en la Biblia sobre cómo sería la apariencia de Dios. A lo largo de los siglos, artistas hicieron representaciones sacras donde, por regla general, es representado como un hombre mayor, de pelo y barba blanca.

Sin embargo, la investigación realizada por un equipo de psicólogos de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC) muestra que la gente se imagina a Dios con rasgos joviales. Después de entrevistar a 511 cristianos americanos, llegaron a una imagen muy diferente de lo que podría esperarse.

Las personas que participaron del estudio veían imágenes de caras variadas y seleccionaron cuáles de ellas más se parecían a Dios. Combinando todas las imágenes seleccionadas, los investigadores lograron montar una “cara de Dios”, mostrando cómo sería esa visión “en la media”.

Se puso de manifiesto que la edad, el lugar donde viven y hasta la posición política de los entrevistados influyen en la manera en que ellos se imaginan a Dios.

“Los rostros de Dios: Identificando la diversidad religiosa de personas y opiniones políticas”, el estudio fue publicado en la revista científica PLOS One esta semana.

Los investigadores Joshua Conrad Jackson, Neil Hester y Kurt Gray, que coordinaron la investigación concluyen que, aunque los cristianos profesan creer en un solo Dios, no tienen una visión universal sobre cómo sería.

“Comenzamos este artículo con una pregunta: ¿Cuál es la apariencia de Dios? Los resultados sugieren que no parece haber una sola respuesta para todos los creyentes, incluso entre aquellos que profesan la misma religión. Cuando los fieles piensan en Dios, piensan en una mente divina que es adecuada para satisfacer sus necesidades y que se parece a ellos”, afirman los investigadores.

Posición política

La percepción de las personas sobre Dios está parcialmente influenciada por su posición política. “Liberales ven a Dios con rasgos más femeninos, más joven, más negro y más amoroso que los conservadores, que describen a Dios como más viejo, más caucásico, más inteligente y más poderoso que los liberales”, explican los investigadores.

En los Estados Unidos, los liberales son aquellos alineados con el espectro político de la izquierda. “Estos preconceptos pueden haberse originado del tipo de sociedades que liberales y conservadores quieren”, sugirió Joshua Conrad Jackson, principal autor del estudio.

El Dr. Jackson recuerda que “investigaciones anteriores muestran que los conservadores son más motivados que los liberales a vivir en una sociedad bien ordenada, que sería mejor regulada por un Dios poderoso. Por otro lado, liberales están más motivados a vivir en una sociedad tolerante, que sería mejor regulada por un Dios amoroso”.

Al mismo tiempo, el Dr. Gray, que es profesor de Psicología de la UNC-Chapel Hill, dice que la gente proyecta en Dios su propia manera de pensar.

“La tendencia de las personas a creer en un Dios que se parezca a ellas es consistente con un sesgo egocéntrico”, explica. “La gente a menudo proyecta sus creencias y características sobre los demás. Nuestro estudio muestra que con la apariencia de Dios no es diferente – la gente cree en un Dios que no sólo piensa como ellas, sino que también se parece a ellas.

Demografía influencia

Las características demográficas son otro aspecto a considerar cuando se trata de imaginar la divinidad. Las personas más jóvenes creían en un Dios de apariencia más joven; los más viejos ídem.

Entre los entrevistados, los negros y de ascendencia afro creían en un Dios con rasgos más “afroamericano”. Tanto hombres como mujeres describían a Dios como masculino. Su “buena apariencia” también fue una constante.

Los investigadores analizaron nueve dimensiones de la apariencia de Dios: edad, sexo, apariencia, raza, percepción de riqueza, inteligencia, felicidad, amor y poder.

“Estas dimensiones no pretenden ser exhaustivas y animar a los futuros investigadores para probar otras dimensiones del cambio usando nuestros datos, que están disponibles para el público”, explican los investigadores en el estudio, que se puede leer en su totalidad aquí.

[ Fuente: Christian Post y Metro ]