Teólogo presbiteriano asegura que los evangélicos están “presos de una obsesión por los temas sexuales”

“En América Latina, los evangélicos se han destacado por ser anti: anti catolicismo, anti comunismo, anti ecumenismo y ahora anti-homosexualidad. “El evangelio es el ‘si’ y el ‘amén’ de Dios; cuando lo negativo domina a la Iglesia, ella está doliente”, finalizó Stam.

  • Teología    
  • 15 dic 2010   

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Juan Stam, teólogo presbiteriano, quien ahora está viviendo en Costa Rica, les aconsejó a la iglesias evangélicas que durante 5 años analicen con calma el tema de la homosexualidad, dejen en paz a los homosexuales y se fijen en otros temas más importantes y evangélicos, informa la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación.

Según este teólogo, el tema de la homosexualidad no es tan importante porque “el Nuevo Testamento dice mucho más contra la avaricia y la codicia que contra la homosexualidad”, asegura Stam.

Para el teólogo presbiteriano, la guerra homofóbica está causando daño a la iglesia, y los “evangélicos parecen estar presos de una obsesión por los temas sexuales, como si fuesen los únicos problemas críticos de nuestro tiempo y como se de ellos dependiese el futuro de la iglesia y de la civilización”.

El tema está trillado y según el teólogo Stam, el discurso está cansando y lamenta que la iglesia evangélica y católica no se unieron para organizar marchas contra las guerras de Irak y de Afganistán? ¿O en protesto contra el golpe de Estado en Honduras y, ahora, contra el régimen represivo de su gobierno?

Por lo expuesto anteriormente Stam, se atreve a decir que las iglesias evangélicas “carecen de autoridad moral para que sus campañas anti-homosexuales sean convincentes.

Sus discursos contra la homosexualidad caen en el ridículo ante los sectores pensantes y críticos de la población, y, muchas veces, huelen a oportunismo e hipocresía”.

“En América Latina, los evangélicos se han destacado por ser anti: anti catolicismo, anti comunismo, anti ecumenismo y ahora anti-homosexualidad. “El evangelio es el ‘si’ y el ‘amén’ de Dios; cuando lo negativo domina a la Iglesia, ella está doliente”, finalizó Stam.