nav
Sábado 23 de Septiembre de 2017

Beisbolista hace “home runs” en contra de los adolescentes drogadictos

El capitán de los Yankees de Nueva York, Derek Jeter, une a sus grandes virtudes como jugador una sensibilidad especial hacia los problemas sociales, lo que lo convierte en un extraordinario ser humano.

  • Deportes    
  • 14 nov 2009   

¿Qué sientes con esta noticia?

Derek Jeter, de 35 años, es uno de los mejores jugadores de las Grandes Ligas norteamericanas de béisbol, pero lejos de acomodarse en el dinero que le reportan sus facultades, mantiene una intensa labor de ayuda a los adolescentes con problemas de drogas a través de su fundación “Turn 2″.

Esa actividad desinteresada y constante de Jeter fue reconocida el jueves pasado con el premio “Roberto Clemente”, que se confiere desde 1973 a los beisbolistas que combinan calidad en los terrenos de juego con esfuerzos a favor de la comunidad.

Sin poder ocultar la emoción, Jeter agradeció el reconocimiento: “Estamos muy emocionados con estar en la Serie Mundial, pero es maravilloso tener la oportunidad de fijarnos en algo más que el béisbol. Es importante enfocarnos en cómo devolverle algo a la comunidad”.

Según Sharlee Jeter, hermana de Derek y vicepresidenta de la fundación, el galardón tiene un gran significado para el astro de los Yankees: “El ser reconocido por hacer lo que considera correcto es para él quizás más importante que sus logros en el béisbol”.

Desde pequeños en la ciudad de Kalamazoo, Michigan, Derek y su hermana tuvieron el buen ejemplo de sus padres, que ofrecían ayuda para resolver problemas sociales.

Ahora, tras 13 años de labor, la fundación ha recaudado más de diez millones de dólares que ha destinado en nueve programas básicos. También provee fondos para programas de prevención de abuso de sustancias adictivas que significan un elevado índice de peligro.

Igualmente hacen donaciones a la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA), al Club de Jóvenes (Boys and Girls Club), el Proyecto de Inclusión (The Outreach Project) y a la Casa y Hogar de Phoenix (Phoenix House).

Fuente El País