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Sábado 23 de Septiembre de 2017

Arte marcial de la Biblia aún perdura en Israel (video)

El arte marcial judía se llama “Abir”, que significa caballero en hebreo y es impartido en Israel por Yehoshua Avner Sofer Maatuf-Doh, el actual “Aluf Abir” o “Gran Maestre” de esta práctica milenaria.

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  • 21 oct 2010   

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El pueblo de Israel, ha practicado durante siglos un arte marcial poco conocido, transmitido de generación en generación, que es de origen de los tiempos de los patriarcas y que aún hoy ejercitan un puñado de seguidores en Israel, según informa la agencia Efe.

El arte marcial judía se llama “Abir”, que significa caballero en hebreo y es impartido en Israel por Yehoshua Avner Sofer Maatuf-Doh, el actual “Aluf Abir” o “Gran Maestre” de esta práctica milenaria.

Es un tipo de lucha poco conocido incluso para el gran público israelí, pero va ganando adeptos y en la última década lo han aprendido miles de personas. En la actualidad, el Gran Maestre cuenta con unos sesenta alumnos y quince discípulos entrenados en la materia.

Sofer, o “Aluf Abir”, es un personaje peculiar; de 52 años y curtido en la lucha, su apariencia es la de un hombre del desierto. Originario del Yemen, comenzó a entrenar con tres años bajo las instrucciones de su abuelo y posteriormente de su padre, que falleció a los 108 años siguiendo una larga estirpe de luchadores centenarios.

Según Sofer, su rango es “el del jefe del Ejército del Reino de Israel” y que el conocimiento de estas artes marciales está indisolublemente asociado a la tradición judía y las leyes que dicta la Torá (Pentateuco), razón por la que siempre incluye en sus entrenamientos sesiones de oración y otro tipo de arengas espirituales para preparar a los combatientes.

A diferencia de otros medios de lucha que emplean el impacto y la fuerza para derribar al enemigo, en el arte marcial judío, asevera, “nuestra fuerza está en la creencia” en un único Dios.

Dice que su familia procede de la estirpe del rey David, que conservó esos conocimientos ancestrales durante siglos después de quedar aislada en un pequeño reducto del este Yemen conocido como Habban, un inhóspito territorio.

Apunta que sus antepasados eran originarios de Efrata, población judía situada entre Belén y Hebrón, que acompañaron a la reina de Saba cuando ésta marcho a Yemen, por orden del rey Salomón.

“Nuestro arte marcial procede del patriarca Abraham, padre del pueblo de Israel, quien lo transmitió a su hijo Isaac, y éste a Jacob, y de ahí pasó a sus doce hijos, que se convirtieron en las doce tribus de Israel”, asegura.

Enumera una serie pasajes del Antiguo Testamento de los que se desprende que guerreros hebreos abir o “abiru” se contaban entre los que entraron en la tierra de Canaán y también se desperdigaron posteriormente por el Egipto faraónico.

En tiempos del primero y segundo templo de Jerusalén la práctica fue empleada en batallas contra babilonios y romanos, y luego se propagó en sucesivas diásporas por Persia y Arabia.

Sofer, advierte que esta arte marcial hebrea no debe ser empleada de forma arbitraria: “Únicamente si no queda remedio y no se puede llegar a la negociación pacífica”.