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Jueves 01 de Diciembre de 2016

Estrella de NBA, afirma su fe en Jesús tras ser el jugador más valioso 2014-2015

Personalmente estoy tratando de utilizar este escenario para compartir cómo Dios ha sido una bendición para mi vida y cómo Él puede ser el mismo en todos los demás”, dijo Curry.

  • Deportes    
  • 19 jun 2015   

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La estrella de la NBA, Stephen Curry, afirmó su fe en Jesucristo, después de aceptar el premio al Jugador Más Valioso 2014-2015. Es la primera vez que el joven de 27 años de edad, ha alcanzado su primer título.

Curry puso a Cristo a la vanguardia en un discurso donde dijo: “En primer lugar tengo que agradecer a mi Señor y Salvador Jesucristo por bendecirme con el talento para jugar este juego, a la familia por apoyarme, día tras día.

Soy su humilde servidor en este momento y no puedo decir lo suficiente, lo importante que es mi fe, lo que soy y cómo juego”, dijo el armador de los Golden State Warriors.

“Tengo un corazón para Dios, algo que mi mamá y yo trabajamos en el colegio. La gente debe saber que yo lo represento y eso es debido a mi Señor y Salvador”, resaltó el basquetbolista.

Curry también agradeció a su esposa y su padre, que jugó en la NBA durante 16 años. Dijo que las cuatro cosas que le trajeron éxito fueron: “La fe, la pasión, la unidad, y la voluntad”.

En un artículo de Charisma News, él también dijo que su fe “sigue siendo su fuerza motriz”. Curry da crédito a su entrenador, Mark Jackson, un pastor de una iglesia en el sur de California, y dijo que hay “unos 10 chicos en nuestro equipo… que asisten a nuestra capilla y oran justos antes de cada juego”.

“El Espíritu Santo se está moviendo a través de nuestro vestuario de una manera que nunca he experimentado antes. Es lo que nos permite llegar a un montón de gente, y personalmente estoy tratando de utilizar este escenario para compartir cómo Dios ha sido una bendición para mi vida y cómo Él puede ser el mismo en todos los demás”, dijo Curry.

“Dios me ha dado talentos para jugar al baloncesto para ganarme la vida, pero todavía tengo que trabajar duro para mejorar cada día. Sé que en el gran esquema de las cosas, esto es sólo un juego que puede ser tomado por mí en cualquier momento. Pero me encanta que el baloncesto me da la oportunidad de hacer cosas buenas para la gente y para llevarlos hacia el hombre que murió por nuestros pecados en la cruz. Sé que tengo un lugar en el cielo esperando por mí por causa de él, y eso es algo que ningún premio o trofeo terrenal jamás podría darme”.