Morgan Freeman busca a Dios después de alejarse de él a los 13 años

El actor dice haber intentado buscar al divino cuando era muy joven. “Sí, pero la búsqueda comenzó y terminó a los 13 años. Iba a la iglesia bautista…

  • Televisión    
  • 17 mar 2016   

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EE.UU.- El actor y director afroamericano Morgan Freeman volverá a la televisión para el canal National Geographic y conducir la serie “The Story of God with Morgan Freeman”, un viaje en busca de la fe religiosa y la devoción.

La serie, producida por el mismo Freeman (78 años), debutará en abril en un estreno mundial en 171 países y en 45 idiomas distintos. “La historia de Dios enfrenta uno de los más grandes misterios de la humanidad”, dice el actor.

“Para mí se trata de una búsqueda personal para comprender al divino y me siento honrado de tener la posibilidad de acompañar a los espectadores a lo largo de este increíble viaje”, agrega Freeman.

Dios es inescrutable

Según Freeman, de hecho, “Dios es inescrutable. Pero el divino está en todos nosotros. En la serie de NatGeo más que buscar a Dios buscamos descubrir de qué manera las diversas culturas responden a las grandes preguntas: de dónde venimos, a dónde vamos, qué hay después de la muerte”, afirma.

En cada episodio, de hecho, Freeman se concentrará en grandes temas, de la resurrección a los milagros, recorrer el mundo descubriendo los lugares más místicos del planeta (el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, el árbol de Bodhi en India, el Vaticano, los templos Maya y la gran iglesia de Lakewood en Texas), acompañado de técnicos y expertos.

Y no faltarán los experimentos científicos, a los que se someterá el mismo Freeman en primera persona.

“Para muchos Dios es la respuesta, para mí es la pregunta”, dice Freeman resaltando que “La religión y la ciencia no se excluyen. La ciencia y la religión pueden coexistir”. El actor dice haber intentado buscar al divino cuando era muy joven. “Sí, pero la búsqueda comenzó y terminó a los 13 años. Iba a la iglesia bautista el domingo, como todos los negros de Mississippi, sobretodo porque las misas bautistas son divertidas: coros, música, sermones gritados, fieles que se desmayan…Un caos fascinante”.