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Sábado 21 de Octubre de 2017

Luis Palau vuelve a China a presentar su nuevo libro

Luis Palau ha tenido la oportunidad de participar en varios eventos en China, nación que se caracteriza restringir severamente la manifestación pública de la fe cristiana, salvo las auspiciadas por la iglesia oficial.

  • Iglesia    
  • 4 sep 2006   

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Luis Palau ha tenido la oportunidad de participar en varios eventos en China, nación que se caracteriza restringir severamente la manifestación pública de la fe cristiana, salvo las auspiciadas por la iglesia oficial.

En el año 2005 fue invitado a compartir alguna sesiones con Zhao Qizheng, un alto miembro del partido comunista, para de producir un libro cuyo título traducido al inglés es “Un diálogo amistoso entre un cristiano y un ateo”.


Palau junto a Zhao Qizheng en la presentación del libro

En esa oportunidad la permanencia del evangelista alimentó los canales de los medios cristianos por lo que aconteció. Como se recordará esa visita generó mucha controversia porque en algunas declaraciones el evangelista dio su apoyo al Gobierno Chino y a la única Iglesia reconocida por la autoridades de esta nación. Esto hirió las susceptibilidades de la gran mayoría cristiana china y de las agencias misioneras que sufren a diario las consecuencias de la persecución. Ante la avalancha de reclamos Palau emitió un comunicado en el cual pedía disculpas.

Sin embargo Palau vuelve a relacionarse con China pues esta semana visitó este pais.

Aprovechando la oportunidad de la Feria Internacional del Libro en Beijing (FILB), el evangelista y el ateo hicieron público el libro producto de las reuniones del 2005. Según una nota de prensa enviada por la Asociación Evangelística que lleva su nombre, Luis Palau habla de los beneficios alcanzados en los encuentros “agresivos” en los que partició.

En “Un diálogo amistoso entre un cristiano y un ateo” Palau dice que “mi sueño es que cada chino pueda conseguir la paz por medio de Jesús. Ese es mi sueño porque todos sabemos que vamos a morir y lo interesante es que Jesús nos ofrece la seguridad de vida eterna a todo pecador que se arrepienta y crea en Él”.

Zhao, por su lado dice: “Yo también tengo un sueño. Mi sueño es que el intercambio entre los creyentes religiosos y los no creyentes sen parte importante en la cultura contemporánea”.

Palau afirma que “En cada una de las visitas a China, hago nuevos amigos en todos los estratos de la sociedad y de influencia . Soy testigo del continuo cambio. Y sigo orando por esos amigos y los cambios que conducirán a una mayor libertad religiosa”

El evangelista continua diciendo que “Los cambios se producen porque millones de Chinos llegan a la fe en Jesucristo. Esos seguidores de Jesús aman a China y creen que el amor de Dios no traerá otra cosa que cambio positivo en lo social y económico a su gran país”

Palau cree que cada vez que viaja a China le facilita acercarse a un deseo que tiene desde hace mucho tiempo, el realizar uno de sus festivales en esa nación con el consentimiento de las autoridades.

Sin embargo desde el otro lado las cosas no son vistas con tanta positividad y es que Zhao afirma que las conversaciones que ha tenido con Palau apuntan a que “ambos tenemos preguntas que ninguno puede responder”. El hecho es que Zhao le pidió informes científicos de experimentos en los cuales se pudiesen demostrar que Dios existe, petición que fue replicada por el evangelista pidiendo lo mismo pero demostrando que Dios no existe. Según Zhao esto es frustrante pues “ninguno de los dos lo podemos hacer”.

El libro que acaba de ser accesible puede ser considerado como un ejercicio de relaciones públicas. Palau quiere alcanzar a los chinos que tienen una enorme curiosidad por la religión y la idea de Zhao es exponer a Occidente la realidad de la cultura China y sus creencias para que puedan entenderlos mejor.

Sus antagónicas agendas son en realidad la cruda realidad que se vive en China. La gente busca la gente se afianza en la fe para buscar respuestas a los cambios socioeconómicos pero por el otro lado el Gobierno se empecina en mantener el control riguroso con políticas restrictivas en lo que a libertad religiosa se refiere y prueba de ello han sido los inhumanos eventos que han ocurrido en China después de la visita de Palau en 2005.

EGM

entreCristianos.com