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Miércoles 16 de Agosto de 2017

Llega a su Fin Macedonia 2007, el sueño de un mejor país para Colombia

Con la expectativa colocada en lo que vendrá, llegó a su fin Macedonia 2007, el denominado evento profético del año en Colombia.

  • Iglesia    
  • 11 jun 2007   

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Con la expectativa colocada en lo que vendrá, llegó a su fin Macedonia 2007, el denominado evento profético del año en Colombia. Es de recordar que a pesar del crecimiento constante que presentan las iglesias cristianas en país cafetero, más del 90% de la población aún no conoce las verdades del Evangelio de Jesús.

Según muchos de los que han visto de cerca el crecimiento evangélico en Colombia, uno de los problemas que afronta la iglesia contemporánea en esta nación, es la falta de unidad; un hecho que se traduce en la competencia desleal por tener el mejor auditorio, la mayor membresía y el mejor impacto a través de los medios de comunicación, entre otros factores cuantitativos.

Por tal razón, el Pastor Roosevelt Muriel, Presidente del Consejo Evangélico de Colombia (CEDECOL), hizo un llamado al perdón, la reconciliación, la unidad y la superación de las barreras de las diferencias personales y denominacionales, que se vienen presentando en los últimos años entre los líderes más influyentes de la nación.

La recomendación, se llevó a cabo ante unos 800 Pastores congregados al interior del auditorio de la Iglesia Filadelfia Puente Largo, en el marco de la apertura de Macedonia 2007, que contó entre sus invitados especiales con Bill Hamond y Gim Goll (USA), Noami Dowdy (Singapur), Jorge Bakalov (Bulgaria), Allan Vincent (Inglaterra) y Héctor Torres (Colombia).

En declaraciones entregadas a la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicaciones (ALC), con su enviado especial William Delgado Gil, Naomi Dowdy manifestó:

“Como ministros de Dios, tenemos revelación, pero en ocasiones no se sabe qué hacer con esa visión; es imperativo que el pueblo cristiano se apropie de la oración por Colombia, a fin de que en adelante, el país tenga un despertar en Dios, desde un propósito apostólico”.

Así pues, se cumplen los propósitos establecidos y quedan los cimientos implantados, para que los creyentes tomen las herramientas impartidas por Dios y comiencen a luchar en aras de la armonía y unidad eclesial, que era uno de los objetivos fundamentales de esta convocatoria profética.

De este modo, queda en el corazón de los asistentes, el sueño de ver un mejor país, que deje de lado los prejuicios y las barreras interdenominacionales, para alcanzar a todos aquellos que nunca han escuchado la verdad de Jesús. Una Iglesia que se preocupe por edificar a los creyentes, para atraer a los escépticos.
Por : Germán Garavito