nav
Sábado 19 de Agosto de 2017

«Marketing» evangélico: La costumbre norteamericana de colocar carteles junto a las puertas de iglesias

Los conocidos como «church signs» (letreros de iglesia), son muy comunes en las iglesias del sur de EEUU. Foto: «Si Dios quisiese que hablaras más de lo que escuchas te habría dado dos bocas y una oreja»

  • Iglesia    
  • 19 jun 2007   

¿Qué sientes con esta noticia?

Pese a su fundacional separación entre cuestiones eclesiales y políticas, Estados Unidos es uno de los países más religiosos del mundo. Quizá sea porque la competencia entre diferentes credos se traduce al final en un mayor número de creyentes o porque desde las grandes praderas resulta más sencillo contemplar con fervor el más allá. O simplemente porque la religión ayuda a rellenar esos complicados huecos en una sociedad con querencia al individualismo y que parece embarcada en una permanente transición.

Un fascinante ejemplo de esa espiritualidad, mezclada con bastante «marketing» evangélico, es la costumbre de colocar carteles junto a las puertas de iglesias, en especial practicada por confesiones protestantes en territorio sureño. Estos improvisados espacios publicitarios -con cierto derroche de ingenio y color- informan sobre los horarios de servicios religiosos al tiempo que ofrecen llamativas consignas para animar a que las almas, generalmente motorizadas, no pasen de largo.

Los conocidos como «church signs» (letreros de iglesia), con sus juegos de letras intercambiables, pueden ser humildes o costar varios miles de dólares, incluso suponer pequeñas fortunas en el caso de sofisticados modelos electrónicos.

Aunque probablemente lo más difícil sea encontrar la inspiración del mensaje. De hecho, hay una amplia gama de libros y páginas de internet para ayudar a reverendos sin mucha gracia terrenal. Aunque la mejor fuente, por supuesto, es la Biblia.

En un reciente libro, «Church Signs Across America» (editorial Overlook), la pareja de fotógrafos Steve y Pam Paulson ilustra con detallista y viajero primor estos sorprendentes alardes cotidianos de lenguaje publicitario-divino, apreciados incluso por los mayores agnósticos. A continuación, una muestra de estos púlpitos callejeros, «haikus» para el cinturón de la Biblia, comida rápida del alma o sermones de una sola frase:

-Pruebe con Jesús y si no le gusta, vuélvase al diablo.

-Cada santo tiene un pasado… cada pecador, un futuro.

-Rezar es un ejercicio espiritual. ¿Está usted en forma?

-Si Dios quisiera que pudiésemos hablar más que escuchar, tendríamos dos bocas y un oído.

-No espere a que seis hombres fuertes le lleven a la iglesia.

-Sé tu mismo, el resto está ya inventado.

-La vida es cambio, crecer es opcional.

-Mejoras del hogar: lleve a su familia a la iglesia.

-Sé tan buena persona como crees que eres.

-Juntémonos los domingos en mi casa antes del partido. Dios.

-Ahora incluso Darwin es creyente.

-Los diez mandamientos no son optativos.

-Dios, mantén tu brazo en mi hombro y tu mano sobre mi boca.

-Nunca ponga un interrogante donde Dios ha puesto un punto.

-El conejo de pascua no se levantó de entre los muertos.

-Usted está en la lista de los más buscados del cielo.

-Eternidad: fumadores o no fumadores.

-Planee con anticipación; no llovía cuando Noé construyó su arca.

-¿No puede dormir? ¿Contando ovejas? Hable con un pastor.

-Nadie entra en el cielo sin reserva.

-La cruz: nuestra verdadera estatua de la libertad.

-Tráguese su orgullo; no tiene calorías.

-Una coincidencia es cuando Dios permanece anónimo.

-Elegir el camino más fácil es lo que hace que se tuerzan los ríos, los hombres y las iglesias.

-Para un corazón saludable, ejercite su fe.

-¿Buscando un socorrista? El nuestro camina sobre el agua.

-Sea donante de órganos: entregue su corazón a Dios.

-Estar casi salvado es estar totalmente perdido.

-Agradece los traspiés, pueden prevenir caídas.

-La mejor forma de tener la última palabra es disculparse.

-Una mente estrecha usualmente viene acompañada por una amplia boca.