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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Talleres sobre manejo de ira a 300 policías en Iglesia bautista de Glenview

Tomados de las manos, policías, bomberos y oficiales de custodia elevaron una oración a Dios antes de comenzar los talleres sobre el manejo de la ansiedad, impartidos por Iglesia Bautista de Glenview en Puerto Rico.

  • Iglesia    
  • 23 ago 2007   

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El agente Hermer Mercado, además de lidiar con los criminales, diariamente tiene que despejarse de la violencia que de niño vio en su hogar en Peñuelas.

Su temor es repetir el ejemplo que en ocasiones le daba su padre, quien desataba su ira y frustraciones con su familia. Mercado asegura que rompió con la cadena de maltrato puesto que desde su temprana adultez resolvió no seguir el ejemplo de su progenitor y fomentar una relación armoniosa en el seno familiar con su esposa e hijos.

A veces pierdo la chaveta pero rápido me controlo y no dejo que llegue a más… Son muchas las presiones que uno tiene”, afirmó al recalcar la importancia de la salud mental entre los miembros de la Uniformada. Mercado, y otros 300 policías, oficiales bomberos y oficiales de custodia del área sur, recibieron talleres sobre el manejo de ansiedad, ira, depresión y estrés.

Las orientaciones pretendían ofrecer herramientas para que estos funcionarios en el área de la seguridad puedan lidiar con los problemas personales y laborales de modo que no intercedan en sus funciones, desembocando en situaciones como la del pasado día 11 de agosto en Humacao, donde un uniformado mató a un civil en medio de una intervención.

“Estos seminarios son un palo. Esto nos alivia. A la vez que uno sale de aquí tiene otra perspectiva. Esto es positivo porque uno puede sacar todas esas presiones porque desde que uno se pone este uniforme para la gente uno es diferente”, sostuvo.

Según el comandante del área policiaca de Ponce, Héctor Agosto, las ayudas sicológicas, espirituales y en el manejo de situaciones conflictivas no son sólo para evitar problemas entre la población y los agentes, sino también para atenuar la incidencia en casos de suicidios y violencia doméstica.

Agosto dijo que, además de los agentes, algunos de los cuales estaban desarmados por el mando, participó la jefatura de los precintos para que sean más sensibles en sus decisiones sobre los problemas que enfrentan los uniformados y cambien la idea de que siempre que un policía tiene un problema personal hay que desarmarlo.

“Si no se les da esa confianza para que digan lo que sienten no podemos darles la ayuda que necesitan”, destacó.

Según el pastor bautista y consejero en asuntos familiares, Edilberto Vázquez, existen ciertos síntomas que, en la mayoría de los casos, se perciben en las personas que atraviesan por problemas personales o laborales.

Entre éstos se hallan cambios en la actitud de la persona, un alza en las ausencias y tardanzas, un aumento en las enfermedades que padece y un empobrecimiento en el desempeño de sus funciones.
Durante el evento, efectuado en la Iglesia Bautista de Glenview, Idalia Febles, del Grupo de Apoyo Enlace, resumió las ayudas que hay disponibles para que los uniformados atiendan sus necesidades emocionales.

Según Agosto, este es el segundo adiestramiento de este tipo que reciben los funcionarios en el área de seguridad en Ponce. Se espera que talleres similares se ofrezcan en las demás áreas.

“Esto es parte de los adiestramientos que los policías debemos recibir periódicamente. Aquí hay personas que están lidiando con situaciones personales y laborales que los afectan y esto los detiene y los reenfoca y así hacen mejor trabajo.
El caso de Humacao debe servir de aprendizaje”, concluyó Benjamín Rodríguez, superintendente auxiliar de Operaciones de Campo.

El Nuevo Día