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Domingo 19 de Noviembre de 2017

Más de 200 personas se reunieron en el Primer Congreso Mundial de Misioneros en Kissimmee, Florida

Misioneros hispanos contribuyen silenciosamente a que muchas familias alrededor del mundo salgan adelante, dándoles las herramientas espirituales y educacionales para encaminar sus vidas.

  • Iglesia    
  • 17 mar 2008   

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El pastor Florencio Torres, de la Iglesia de Dios de Kissimmee, Florida, USA, ha realizado viajes como misionero a Venezuela, Colombia, República Dominicana y otros países, donde ha palpado la urgente demanda de ayuda comunitaria.

“Cuando uno va a estos países ve las necesidades espirituales y físicas y uno se entrega por completo. Cuando uno ve que ha podido llevarles comida, ropa o la palabra, eso nos motiva y eso les enseña que pueden suscitar con la palabra de Dios, y que El suple en todo momento”, dijo Torres.

Este pastor, junto a otros 200 pastores, ministros y misioneros se reunieron el fin de semana en el Primer Congreso Mundial de Misioneros en Kissimmee y compartieron sus vivencias.

Unos 10.000 misioneros hispanos contribuyen silenciosamente a que muchas familias alrededor del mundo salgan adelante, dándoles las herramientas espirituales y educacionales para encaminar sus vidas.

La Iglesia de Dios brinda ayuda en 15 países y además provee financiamiento para la construcción de orfanatos en Haití, República Dominicana y Ecuador. En abril, viajará a Perú a fundar una escuela para niños en la amazonía.

Entre tanto, Ángel Marcial, obispo de la Iglesia de Dios del sureste de Estados Unidos, destacó la labor del misionero latino en este país.

“Los hispanos tenemos una ventaja: que los que ya vivimos el proceso de adaptación podemos ayudar a los demás a hacer lo mismo cuando otros recién llegan. Ese también es un trabajo misionero, extenderles la mano porque nos necesitan”, dijo Marcial.

Su iglesia dirige el Ministerio Compasión que ayudó a los damnificados del tsunami en Indonesia en el 2004, “fuimos los primeros en llegar con comida, ropa y de eso trata de hacer presencia donde nos necesiten”.

Por su parte, Alfredo Vallellanes, director de la Liga Bíblica del Caribe y Venezuela, explicó que su grupo de misioneros ayuda en países como Paraguay, Argentina, Chile, Brasil, Cuba, Haití, República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela.

“Proveemos las Biblias en las iglesias y comunidades que se están levantando, además de entrenamientos en la evangelización y Discipulado para que conozcan las enseñanzas y se formen los equipos locales que estarán en cada país”, expresó.

Revista Logos