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Sábado 18 de Noviembre de 2017

‘iglesia de las bendiciones de qiuyu’ denuncia ante tribunales chinos cierre ilegal de una reunión religiosa

Por primera vez, un pequeño grupo cristiano en el suroeste de China decidió llevar ante los tribunales a las autoridades chinas que regulan la libertad religiosa.

  • Iglesia    
  • 22 sep 2008   

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Por primera vez, un pequeño grupo cristiano en el suroeste de China decidió llevar ante los tribunales a las autoridades chinas que regulan la libertad religiosa, informó la organización Human Rights in China (HRIC).

El grupo, llamado ‘Iglesia de las Bendiciones de Qiuyu’ acusa al Buró de Asuntos Religiosos de Shuangliu, una localidad de la provincia suroccidental china de Sichuan, de haber cancelado ilegalmente una reunión religiosa de la congregación el pasado dos de mayo.

La directora de HRIC, Sharon Hom, señaló que el inédito caso ‘es una prueba para ver la extensión de la libertad religiosa que según el Gobierno chino disfruta su pueblo’.

‘Nos alienta ver que los miembros de comunidades religiosas están comenzando a usar la ley como una herramienta para defender sus derechos. Es la única forma de construir una sociedad civil’, añadió Hom.

La reunión religiosa de mayo, organizada en un hotel de Shuangliu, fue interrumpida por 40 miembros de la policía y autoridades locales, que fotografiaron e interrogaron a los asistentes y les acusaron de ‘estar involucrados en actividades religiosas ilegales’, siempre según HRIC.

Días después, esa comunidad cristiana, con sede en Chengdu (capital provincial de Sichuan), recibió una prohibición ‘a posteriori’ de la reunión.

Wang Yi, líder de la congregación y quien interpuso la denuncia, aseguró que la redada policial no tenía base legal, ni tampoco la prohibición, que no señaló claramente qué regulaciones específicas fueron violadas.

China garantiza la libertad religiosa en su Constitución, expresando en su artículo 36 que los ciudadanos gozan del derecho a tener la creencia que deseen.

Sin embargo, las autoridades ejercen un férreo control de las actividades religiosas: exigen a todos los grupos -cristianos, musulmanes, budistas, etc- que obedezcan órdenes de las autoridades religiosas estatales si quieren llevar a cabo reuniones públicas.

Las organizaciones religiosas que no se quieren supeditar a estos órganos gubernamentales celebran reuniones ‘privadas’ en casas, de forma semiclandestina, y aunque el Gobierno suele tolerarlas, en ocasiones persigue a sus organizadores y asistentes.