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Domingo 10 de Diciembre de 2017

Reconocimiento a las iglesias evangélicas

Siendo católico, tengo un profundo respeto y reconocimiento por todas las Iglesias. Es por eso que el 9 de octubre pasado contribuí con mi voto para que la Cámara de Diputados.

  • Iglesia    
  • 31 oct 2008   

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Siendo católico, tengo un profundo respeto y reconocimiento por todas las Iglesias. Es por eso que el 9 de octubre pasado contribuí con mi voto para que la Cámara de Diputados aprobara por unanimidad la instauración del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes. Esto ocurrió frente a tribunas colmadas, que celebraron el apoyo parlamentario a tan sentido anhelo. No era para menos tal expectación, considerando que éstas representan a un número creciente de chilenos.

Sin ir más lejos, de acuerdo al último censo, el 15,1% de la población mayor de 14 años se identificó como evangélica, concepto con que se hace referencia a todas las iglesias no católicas cristianas, con excepción de la Ortodoxa.

Entre las principales tradiciones que forman el protestantismo se cuentan, entre otras, el luteranismo, el pentecostalismo, el anglicanismo, el metodismo, el movimiento bautista, asambleas de Hermanos y más de una veintena de denominaciones, que acogen a más de tres millones de chilenos en cerca de 15 mil templos.

Este universo de cristianos, que aumenta en forma sostenida, se configura históricamente por sus raíces en común, originadas en la reforma que en el siglo XVI lideró Martín Lutero.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces y no menos batallas han debido librar para conseguir la igualdad de la que tanto se habla hoy en día.

Mañana, con la primera celebración del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, conmemorarán el logro de tan anhelado propósito. Se trata de una gran conquista, que viene a reivindicar las garantías consagradas por la Constitución respecto de la libertad de culto y la ley homónima, que prohíben la discriminación religiosa. Vale recordar que, además de la Navidad y el Viernes Santo, otras cuatro festividades católicas son celebradas en Chile como feriados nacionales: Corpus Christi, San Pedro y San Pablo, la Asunción de la Virgen, y la Inmaculada Concepción. En tanto, hasta ahora, no había ninguna jornada designada para el mundo evangélico.

Aquí ciertamente nos encontramos frente a un acto de justicia. Nadie puede dudar el aporte de estas Iglesias a Chile y al mundo, pues no sólo cumplen un rol religioso, ético y moral, sino que también han efectuado grandes contribuciones desde el punto de vista social, con los sectores más pobres, en las cárceles y en el país en general.

Por lo mismo, no es exagerado decir que hoy hemos saldado una deuda, ya que lo mínimo que podía hacer el Congreso era entregar un reconocimiento a todos los pastores de las distintas regiones del país y, por supuesto, a quienes profesan dichos credos.

Nuestra sociedad, muchas veces desorientada y sin valores muy nítidos, tiene que plantearse como deber potenciar a todos aquellos actores que permiten revertir dichas debilidades. Los principios del Cristianismo son fundamentales para recuperar el rumbo a veces perdido y ésta es una manera de empezar a hacerlo.