Iglesia hondureña alaba a Dios a pesar de sus deficiencias auditivas

Esa grey está compuesta por 60 creyentes quienes alaban a Dios no estruendosamente, pero si con su manos con las cuales expresan su lenguaje de señas y su adoración a Dios.

  • Iglesia    
  • 17 jun 2013   

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El no oír o no hablar no ha sido una limitante para los miembros de la evangélica Desafío Misión Cristiana quienes alaban a Dios pero en silencio ya que en esta congregación está compuesta por personas con deficiencias auditivas (sordomudas).

Esa grey está compuesta por 60 creyentes quienes alaban a Dios no estruendosamente, pero si con su manos con las cuales expresan su lenguaje de señas y su adoración a Dios.

Desafío Misión Cristiana tiene dos tipos de miembros: los que oyen y hablan y los sordomudos.

Así que se hacen dos servicios, uno en el salón del hotel Honduras Maya y el de las personas con deficiencias auditivas en una pequeña plaza a la par.

La cabeza de esta peculiar iglesia es el guatemalteco Mario Solórzano, quien lleva el mensaje del evangelio con entusiastas rutinas de muecas y rápidos movimientos con los dedos.

Culto

La hermana del líder espiritual, Priscila Solórzano, tradujo las gesticulaciones del pastor con las que explicó a EL HERALDO el particular método para difundir las buenas nuevas de Jesucristo.

La prédica comienza cuando el pastor lleva una urna de madera en forma de arca en cuyo interior hay papeles con nombres de actividades que son sacados por los feligreses.

Los creyentes tienen que presentar una prédica del tema mencionado en los papeles.

“No hay barreras, todo lo que está escrito en la Biblia se puede explicar en el lenguaje de señas”, dice con un movimiento de manos del pastor Solórzano.

Cada domingo a un sordomudo le toca referirse a lo aprendido de los mensajes espirituales y para ello debe prepararse con lectura y oración.

“Se hacen dramas con ellos mismo, hablan de lo que han aprendido y otras actividades”, manifesta la pariente del pastor.

La congregación interpreta alabanzas a Dios con la misma o incluso más pasión que los que oyen y hablan.

“Las canciones no son las mismas que se escuchan sobre música cristiana, son compuestas por los miembros de la iglesia”, explica Priscila Solórzano.Angélica San Martín es una de las cristianas que asiste a esta iglesia desde hace varios años y asegura que el no poder hablar o escuchar no es limitación para poder sentirse estremecida por el poder de Dios.

“Ellos son normales desde el punto de vista de los sentimientos, lloran, se expresan, se exaltan porque el mensaje igual les penetra”, dice el esposo de Angélica, Jeremi Sánchez, quien es el único que habla y escucha de esa iglesia y acompaña a su pareja a las congregaciones.

La iglesia de sordomudos, comenzó hace unos seis años luego de que “Marito”, como le dicen cariñosamente al pastor, terminara sus estudios teológicos en Puerto Rico. “Profetas nos decían que él iba a predicar, pero nos reíamos porque no creímos que fuera a ser cierto”, dijo la hermana del pastor.

Mario, conoció a varias personas con su misma discapacidad y las fue invitando a formar grupos para hablar de la palabra de Dios. Así, poco a poco, la comunidad se volvió más nutrida hasta alcanzar un poco más de 60 fieles. No toda la congregación puede llegar y reunirse toda de un solo, pues los sordomudos tienen problemas económicos para llegar a la iglesia.

El padre de Mario Solórzano, del mismo nombre, es el pastor general de la iglesia Desafío Misión Cristiana para oyentes y de esta se conformó la congregación de sordomudos.

El pastor de la iglesia de sordomudos perdió la capacidad de oír debido a una fuerte fiebre que sufrió cuando tenía un año. En una oportunidad, a Mario Solórzano se le presentó la oportunidad de que se le practicara una operación para corregir su defecto auditivo, pero se opuso.

“Marito no quiso porque dijo que si Dios había permitido su sordera era por un propósito y así está a gusto predicando”, explicó María Solórzano.

Fuente: El Heraldo de Honduras