Marginación y exclusión hace crecer a evangélicos en Perú

En 1972 los católicos eran el 96.4 por ciento del total de la población y los evangélicos solo el 2.5 por ciento, mientras que en el 2007 los católicos llegaron a la cifra de 81.33 por ciento, los evangélicos subieron a 12.05 por ciento y otras confesiones 3.26 por ciento.

  • Crecimiento    
  • 14 jun 2016   

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PERÚ. – Hasta hace cuarenta años cerca del cien por ciento de los peruanos profesaban la religión católica, hoy esa adhesión se ha reducido a 80 por ciento como consecuencia de la emigración y la marginación y exclusión que sufren los provincianos en las grandes ciudades y el apoyo que reciben de grupos evangélicos, afirma la teóloga franco peruana Véronique Lecaros.

“En las iglesias evangélicas reciben a la gente marginal en buena forma y los integran con cariño a sus cultos.

La acogida que encuentran en esas iglesias les permite sobrevivir, reconstruir su identidad y su proyecto de vida”, asegura.

En su reciente libro “La Conversión al Evangelismo” que dedica a su fallecido esposo, el diplomático peruano Armando Lecaros, la experta publica cuadros del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) donde se indica que en 1972 los católicos eran el 96.4 por ciento del total de la población y los evangélicos solo el 2.5 por ciento, mientras que en el 2007 los católicos llegaron a la cifra de 81.33 por ciento, los evangélicos subieron a 12.05 por ciento y otras confesiones 3.26 por ciento.

Recuerda también que en los 90 los evangélicos y carismáticos se saludaban con un “Jesús te ama”.

“El teólogo A Anderson afirma “los pentecostales con su apertura a todos, sin distinción de raza, clase o género, llevan a cabo una democratización del cristianismo, una protesta contra el status quo”.

Menciona a otro estudioso quien refiere, “mientras que el poder del sacerdote católico se nutre de la oposición y la diferenciación entre el clero y el laicado, el líder pentecostal no se distingue de los fieles por su nivel educativo, su estilo de vida o su manera de vestir sino por su autoridad natural, su carisma”.

Vérononique Lecaros creció en una familia atea por lo que también tuvo por años esa posición hasta que se volvió agnóstica (dudosa) y luego en lo que denomina búsqueda espiritual sintió que existía una divinidad y se convirtió al catolicismo.

“No fue una aparición ni nada por el estilo, sino que me sentí tocada, de eso hace 20 años” señala.

Desde entonces se dedicó fraternizar con los grupos católicos como los Jesuitas y las Carmelitas los que considera sus referentes principales. “Creo que ya tenía una fe y quería entenderla, entre en una comunicación con Dios y la naturaleza, que es mas fácil hallar en mi caso en la casa de los Jesuitas en Chaclacayo” afirma.

Master en filosofía por las Universidades La Sorbona y Stanford, doctora en Historia del Arte y en Teología por la Universidad de Estrasburgo, actualmente enseña y realiza trabajos de investigación en las Universidades Católica y Ruíz de Montoya.

La especialista no es sin embargo una católica fanática, sino que expresa opiniones críticas a su credo. “La Iglesia cometió errores que no se pueden aceptar como las cruzadas y en la actualidad la pedofilia “acciones que considero criminales y cuyos autores deben ser severamente castigados, sería muy malo que hayan sido escondidos o protegidos en vez de reaccionar de inmediato frente a esos abusos y así evitar más daño”

Puntualiza que con los sacerdotes pedófilos se debe aplicar tolerancia cero, denunciar ante la policía y luego en los juzgados, “pero hay que tener en cuenta que también hubo acusaciones falsas y las honras de las personas no deben quedar manchadas”.

Fuente: Diario Uno de Perú