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Miércoles 07 de Diciembre de 2016

Cristianos de Irak toman las armas para defenderse del Estado Islámico

La minoría cristiana toma por primera vez las armas para defenderse del terror yihadista y cooperan junto a los ‘peshmergas’ en pueblos cristianos de la provincia de Nínive.

  • Escatología    
  • 11 sep 2014   

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EL MUNDO.- El pasado junio, con la caída de Mosul, ocurrió una diáspora cristiana que ha convertido a los creyentes en eternos fugitivos. Miles de fieles permanecen varados en edificios a medio construir en el Kurdistán iraquí con el punzante desasosiego del invierno que se avecina.

Otros estrenan vida en Europa, lejos de un horror que todavía duele. Sin embargo, un pequeño escuadrón de hombres, cansado de poner siempre la otra mejilla, ha renunciado a huir y se enfrenta a los verdugos que han devastado sus pueblos; saqueado sus casas y sajado varios milenios de arraigo.

“Lo perdimos todo. Muchos optaron por emigrar pero los abusos que padecimos terminaron convenciendo a algunos de la necesidad de defender nuestra tierra y nuestro pueblo”, narra a EL MUNDO el cristiano Odisho Yusef, ex soldado del ejército iraquí.

A sus 58 años, lidera un batallón de combatientes cristianos asirios que se hacen llamar “Dwekh” (los que se sacrifican, en la vetusta lengua asiria). “Somos un pequeño ejército que integran cristianos procedentes de distintos lugares de la provincia de Nínive. Tomar las armas no fue una decisión fácil pero no había más remedio que ser realistas”, arguye su cabecilla.

Hasta ahora la menguante minoría cristiana -en la última década más de un millón de creyentes ha abandonado Irak- había rehuido la posibilidad de establecer un grupo armado propio.

La ofensiva de los extremistas -que ha expulsado a varios cientos de miles de cristianos; confiscado sus propiedades y ocupado iglesias y monasterios- ha impuesto un cambio de estrategia.

“Hemos armado a unos 40 hombres que se han desplegado en el frente de Dohuk (a unos 80 kilómetros de Mosul). Queremos lanzar un mensaje a nuestra gente. No es momento de exilios. Es tiempo de defender nuestra tierra”, declara a este diario Emanuel Khoshaba, secretario general del Partido Patriótico Asirio, una de las formaciones cristianas que opera en la región autónoma del Kurdistán.

“Todas las armas han sido adquiridas por el partido y los jóvenes que se han alistado han sido entrenados por ex oficiales del ejército iraquí”, detalla el político. La compra de arsenal ha sido sufragada por la diáspora que observa la tragedia desde Europa o Estados Unidos.

El aún diminuto pelotón -que, según Khoshaba, trabaja para acoger a nuevos voluntarios- coopera con los “peshmergas” (tropas kurdas) en los pueblos de mayoría cristiana conquistados por los yihadistas en la provincia de Nínive.
“Nuestro grupo es solo de defensa. Velamos por áreas liberadas como Talessfek y alrededores”, aclara Yusef. Los combatientes cristianos han arrumbado el recelo inicial hacia los uniformados kurdos, que a principios de agosto se retiraron de los poblados cristianos a su cargo dejando vía libre a la llegada de los extremistas. “Es cierto que se marcharon pero ahora estamos luchando codo a codo”, apunta Khoshaba.

El experimento bélico ha desempolvado el recuerdo de las milicias cristianas que florecieron durante la guerra civil libanesa. Los partidos asirios recibieron recientemente la visita de representantes de las Fuerzas Libanesas, un grupo armado cristiano reconvertido en movimiento político. Y una delegación de funcionarios libaneses también discutió con las autoridades kurdas la posibilidad de armar a los cristianos iraquíes.

El estamento castrense del Kurdistán barrunta incluso la creación de una unidad de soldados cristianos bajo el mando de los ‘peshmergas’. “No queremos formar una milicia. Queremos seguir cooperando con los ‘peshmerga’ y necesitamos recibir con premura apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos”, concluye el líder de la formación cristiana, partidario de que la comunidad cristiana pueda regresar a sus hogares con protección internacional.