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Martes 16 de Enero de 2018

Envío de correo electrónico a Dios cuesta us$7.97

Una o dos veces al día, rabinos imprimen los correos electrónicos y los introducen entre las grietas del Muro de los Lamentos.

  • Israel    
  • 26 feb 2008   

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Cuando hoy en día todo es comercio, el envío de un correo electrónico a Dios cuesta US$7.97 dolares.

Jerusalén para los peregrinos y demás turistas, Jerusalén es una escala obligada, donde millones de personas visitan cada año el Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo, entre cuyas milenarias piedras judíos y no judíos introducen papeles con oraciones a la espera de que Dios escuche sus plegarias.

Pero hoy por hoy, gracias a Internet, ya no es necesario trasladarse a Israel para practicar el antiguo ritual.

Gracias a una página de Internet puesta en marcha por las autoridades religiosas israelíes (www.writingtogod.com) es posible enviar un mensaje a Dios desde cualquier parte del mundo. Una o dos veces al día, los rabinos encargados del complejo sagrado imprimen los correos electrónicos y los introducen entre las grietas del Muro. El servicio cuesta US$7.97 por mensaje.

“Tratamos de acercar el muro a la gente”, explica un rabino ante el “Kotel”, como llaman los judíos al lugar en hebreo. Según asegura, a las autoridades judías no les molesta que sean cristianos muchos de los que introducen mensajes en el Muro de los Lamentos: “Ya se dice en Isaías que el Templo es casa de oración para todos los pueblos”.

Y es que el “Kotel”, un resto del antiguo muro de contención del complejo en el que se levantaba el destruido Templo de Israel, tiene también un gran significado para los cristianos, por formar parte del lugar del que Jesús, según el Evangelio, expulsó a latigazos a los mercaderes que comerciaban en la “Casa de Dios”.

Además, la compañía telefónica israelí Bezek dispone de un número de fax (+97225612222) para enviar mensajes al Muro. Miles de personas escriben cartas dirigidas a “Dios, Jerusalén” o “El Muro”, que funcionarios de Correos entregan regularmente a los rabinos.

Prensa Libre