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Viernes 20 de Octubre de 2017

Autoridades de Israel buscan al ladrón de una plegaria millonaria

Un joven de 22 años encontró un cheque el miércoles pasado en el Muro de Lamentaciones. Lejos de sorprenderse, el chavalo cogió el talon y ni corto ni perezoso, “cerró un trato” con una deidad milenaria y se dio a la fuga con el dinero.

  • Israel    
  • 11 ago 2011   

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A millones de creyentes en la fe judía les basta con seguir la conducta que describe el Pentateuco del Antiguo Testamento para ganarse el favor del Señor. No fue el caso de un turista que decidió experimentar en su visita a Tierra Santa y prefirió una accion de fe con una lógica mucho más occidentalizada: dejó un cheque de 100.000 dólares (70.000 euros) como ofrenda entre las piedras del Muro de las Lamentaciones de Jerusalén.

Esta es, al menos, la suposición del joven de 22 años que encontró el cheque el miércoles pasado.

Lejos de sorprenderse, el chavalo cogió el talon y ni corto ni perezoso, “cerró un trato” con una deidad milenaria y se dio a la fuga con el dinero.

El periódico local Israel Hayom cita a un amigo suyo, que describe la situación del ladrón y asegura que teme que le obliguen a devolver el dinero cuando todavía puede cobrarlo.

Al parecer, el joven se informó rápidamente de sus posibilidades y un abogado le dijo que, por mucho que el talón estuviera extendido a nombre de “su Santidad el Muro de las Lamentaciones”, podía canjearlo al suyo por 100.000 dólares en efectivo.

La policía, ajena al debate teológico implícito en la situación (¿se puede considerar en blanco un cheque a nombre de Dios o algún monumento erigido en su honor?), investiga la situación: antes de nada, pretenden determinar si todo es real o si se trata de una farsa para llamar la atención.

El rabino de tan santo lugar, Shmuel Rabinovich, afirma sentirse ultrajado por el comportamiento del joven. “Condenó todo intento de abrir los votos [que la gente deja en el muro]. Es una blasfemia y una afronta a nuestro sagrado muro”, ha dicho para un medio belga.

Por lo visto, el ahora adinerado anónimo, tenía la costumbre de pasear por el muro al caer el sol para buscar entre las notas que dejan los visitantes al muro; generalmente sólo había encontrado súplicas que los tursitas dejan por escrito con la esperanza de que algún día se cumplan, aunque hoy en día tampoco es raro encontrar dinero u otros objetos de valor.

En 2008, como se recordará, el entonces candidato a la presidencia de EE.UU, Barack Obama, dejó allí una nota que luego fue encontrada y bien comentada por los medios intencionales, lo que confirmó el hecho de que las plegarias son robadas por personas inescrupulosas, sin el mínimo respeto a su grande significado devocional.

De momento, sólo hay dos datos que se sepan públicamente del joven: que tiene el cheque y que se ha encontrado un nuevo abogado en Haifa. Es de esperar que sea él quien se enfrente al juicio al que será sometido el chaval por la administración del Muro de las Lamentaciones.

Tomado de Gaceta Trotamundos