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Sábado 21 de Octubre de 2017

Israel recuerda con ayuno la destrucción de los dos Templos de Jerusalén

Con la celebración del Tishá Beav, los judíos sustentados por la historia y la Tora, parecen decirle al moderno orden mundial, a quien pertenece Jerusalén como capital espiritual, mostrando como evidencia los restos del segundo Templo de Jerusalén, sobre los que lloran, ayunan y anhelan su reconstrucción.

  • Israel    
  • 10 ago 2011   

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Judíos de todo el mundo conmemoraron el ” Tishá Beav “, el aniversario de la destrucción de los dos templos bíblicos de Jerusalén, en una jornada en que los más religiosos ayunaron y guardaron estricto luto.

Los judíos observantes celebraron el lunes de esta semana una jornada de recogimiento al cumplirse el noveno día del mes hebreo de Av, en que se recuerda la desaparición del Primer Templo del rey Salomón y el Segundo renovado por Herodes.

En sus rezos los judíos cantan las llamadas “lamentaciones” (“kinot”), compuestas en la época medieval y que describen el sufrimiento de sus antepasados desde la destrucción del templo. También se abstienen durante la celebración, vestir ropas ostentosas en señal de humildad y duelo, y es costumbre no usar zapatos de cuero, sino de lona u otros materiales.

Tishá Beav recuerda la destrucción del Primer Templo de Jerusalén a manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en 586 antes de Cristo, y la del Segundo Templo de Jerusalén, quemado por Tito, general romano en esa época, en el año 70 después de Cristo. Y con cada una de estas destrucciones, gran parte de los judíos que las sobrevivieron, que no murieron luchando en la guerra o consumidos por el hambre en la capital asediada por el enemigo, después de la derrota, fueron llevados al exilio.

Y de este modo, la destrucción de cada Templo simboliza al mismo tiempo el fin de la vida nacional del pueblo judío, la pérdida de su patria, el cese de la independencia y el comienzo de su dispersión entre los pueblos del mundo, lo que culmino con la reinstauraciòn del Estado de Israel como nación en mayo de 1948.

La primera diáspora, después de Nabucodonosor, fue relativamente corta: al pasar Babilonia al dominio del imperio persa, un monarca de éste, Ciro, permitió el retorno de los judíos a su patria, y favoreció la construcción del Segundo Templo -mucho más modesto que el primero- que fue inaugurado por el año 516 antes de Cristo, vale decir, unos 70 años después de quemado el primero.

Para recordar la peor tragedia espiritual de la historia hebrea, cientos de miles de judíos acudieron esta semana a las sinagogas en todas las ciudades de Israel, mientras que en Jerusalén visitaron el Muro de los Lamentos, el sitio más cercano al lugar sagrado para el judaísmo, el Sanctum Sanctuarium (Kodesh Hakodashim), que se estima estaba situado en algún punto sobre el Monte del Templo, en la vieja ciudadela amurallada, en Jerusalén.

Según la ortodoxia religiosa judía, la destrucción de los templos fue un castigo divino por salirse el pueblo judío del camino que Dios le había dictado a travès de sus profetas y la Torá y sólo cuando Israel regrese a su Dios, serán restaurados totalmente como naciòn, esto es con la construcciòn del tercer templo de Jerusalen.

En cuanto a la construcción de un eventual tercer Templo en Jerusalén, además del impedimento físico que constituye la presencia de dos mezquitas, sagradas para el mundo musulmán, en el terreno que otrora ocupaban los dos Templos de Jerusalén, queda en pie, además, la pregunta de si realmente quisieran los judíos reinstaurar allí, en honor del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, un culto de sacrificios como en los tiempos del Antiguo Testamento, con el cual el Templo volvería a ser, como entonces, un gran degolladero de ovejas, vacunos y aves en holocaustos al Dios de Israel.

Fuentes: Aurora/EFE.