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Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Palestinos queman foto de Trump y hablan de morir luchando por Jerusalén

Estados Unidos congela traspasos a la Autoridad Palestina e investiga el patrocinio del terrorismo

  • Israel    
  • 6 dic 2017   

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MEDIO ORIENTE.- Gran parte de los medios occidentales no han retratado el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el cambio de la embajada de manera transparente. Mientras mucho del foco recae sobre el presidente Donald Trump, esa es una cuestión con varias ramificaciones políticas, religiosas y – para los que creen en la Biblia – proféticas.

Este miércoles (6) puede entrar a la historia tras el anuncio oficial de la Casa Blanca.

Pero no es una decisión personal del presidente. En 1995, fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el reconocimiento de la condición de capital y determinada la reubicación de la embajada a Jerusalén. Pero un dispositivo legal permitía que, de seis en seis meses, se prorrogara. Esta brecha fue utilizada por Bill Clinton, George Bush Jr. y Barack Obama, que siempre postergaban la decisión, alegando cuestiones de seguridad.

Incluso sabiendo que causaría una fuerte reacción contraria, Trump al mismo tiempo que cumple la ley, cumple la promesa hecha en la campaña electoral, donde asumió varias pautas que agradaban a su base electoral cristiana y conservadora.

Otra decisión tomada por Trump, que acabó ofuscada en medio de la gran repercusión del anuncio histórico, fue la de congelar todos los traspasos de Estados Unidos a organizaciones palestinas.

La Autoridad Palestina, que posee armas militares considerados facciones terroristas, conocidos por pagar grandes sumas de dinero a las familias de aquellos que cometen ataques en Israel, en lo que fue llamado “programa de pago para matar”.

La nueva legislación fue apodada Taylor Force, nombre del estudiante estadounidense muerto por un palestino mientras visitaba a Israel en marzo de 2016. El Congreso dice que los fondos enviados por EEUU sólo volver a estar disponible si el Departamento de Estado asegura que los palestinos terminan con los “actos de violencia contra ciudadanos israelíes y ciudadanos norteamericanos que son perpetrados o materialmente asistidos por individuos bajo su control jurisdiccional”.

Es decir, la Autoridad Palestina tendría que revocar leyes o reglamentos que hacen pagos a terroristas (o sus familias) y deben condenar públicamente los actos de violencia. Los legisladores quieren más investigación si la Autoridad Palestina, de hecho, patrocina el terrorismo con el dinero que se debe utilizar para causas humanitarias.

Obviamente, las dos decisiones dejaron a Abbas frustrado, pues aumenta la presión sobre él, que ya cuenta con rechazo de gran parte de la población palestina, tras sucesivas denuncias de corrupción y la total falta de transparencia en su gestión.

Según anunció su portavoz, el presidente palestino habló en los últimos días con todos los líderes árabes y europeos, advirtiendo que esta acción podría llevar a la violencia. Hamas, facción terrorista que domina la franja de Gaza, anunció que habrá “días de furia” contra los israelíes y amenaza una nueva ‘intifada’, o actos de guerrilla. El discurso es que ellos morirán luchando por su soberanía.

Los analistas admiten que todos los actos de aquí a adelante serán orquestados, por el propio presidente o por sus auxiliares, como ocurría en los tiempos de Yasser Arafat y su Organización por la Liberación de Palestina (OLP). Manuel Hassassian, que es representativo de la OLP dijo a la BBC que Trump “está declarando la guerra en el Medio Oriente. Él está declarando guerra contra 1.500 millones de musulmanes que no aceptarán que los santuarios sagrados estén totalmente bajo la hegemonía de Israel”.

En el centro del argumento de Abbas, como deja claro desde las negociaciones en Camp David, en el año 2000, es la posibilidad concreta de que Israel establezca la soberanía sobre Jerusalén y retome el control del Monte del Templo. Parte del acuerdo de paz, después de la Guerra de los Seis Días, en 1967, el local oficialmente está bajo la jurisdicción de Jordania, pero es controlado por los palestinos.

Llamado por los islamistas del mundo entero de “explanada de las mezquitas”, es considerado el tercer lugar más sagrado del islamismo, aunque no se menciona en el Corán. El temor no declarado es que los judíos construyan allí el Tercer Templo y retoman las prácticas milenarias de su religión.

Siendo una batalla político-religiosa, las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos invariablemente se abordan en esta cuestión.

Fuentes del gobierno de Estados Unidos indicaron que funcionarios están instruidos para comenzar a planear el cambio de la embajada inmediatamente, pero la transferencia no tiene plazo. Ella podría tardar de tres a cuatro años, el tiempo necesario para construir un edificio para la embajada.

Según informes de prensa, asesores de la Casa Blanca dijeron que la decisión “reconoce la realidad” de la situación en Israel y podría promover el proceso de paz en la región, sobre la base de base más realista.

Reacciones políticas y religiosas

Rápidamente, líderes de Oriente Medio se manifestaron contrarios a la intención de Trump en cambiar el estatus de Jerusalén, iniciativa que – temen ellos – puede ser seguida por otros países. Mahmud Abbas encontró rápidamente el apoyo del rey de Jordania, Abdullah II. Por teléfono, el rey Salman, de Arabia Saudita, avisó al presidente estadounidense que el cambio de la embajada “es una iniciativa peligrosa” y puede generar “la ira de los musulmanes en todo el mundo”.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue a la televisión para enviar un mensaje al líder estadounidense, “¡Trump! Jerusalén es una línea roja para los musulmanes”. En el mismo discurso, convocó una cumbre para el día 13/12 con los 57 países miembros de la Organización para la Cooperación Islámica, que él preside, dejando claro que podrá intervenir militarmente.

La Liga Árabe -organización esencialmente política -y el principal cuerpo de líderes islámicos al-Azhar -organización religiosa- también enfatizaron que la embajada podría tener serias consecuencias.

El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Khamenei, usó Twitter para hacer una declaración fuerte, haciendo referencia a la Ummah, expresión religiosa para referirse a todos los musulmanes de la tierra.

“Es por desesperación y debilidad que ellos quieren declarar Al Quds [nombre islámico a Jerusalén] como capital del régimen sionista. En la cuestión de Palestina, sus manos están amarradas y no logran alcanzar sus objetivos. La victoria pertenece a la Ummah islámica. La Palestina será libre, la nación palestina alcanzará la victoria”.

Y añadió: “Hoy, los enemigos y otros se alinearon contra la Ummah y el camino del Profeta del Islam: EEUU, la arrogancia global, el régimen sionista, así como reaccionarios y figuras hedonistas entre Ummah”.

[Fuente: Times of Israel y New York Times ]