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Sábado 01 de Agosto de 2015

“Saliendo del infierno”, la historia de una joven cristiana que murió por anorexia

A los 16 años, Diana comenzó a padecer por primera vez anorexia, enfermedad emocional mental de creciente propagación en Latinoamérica que induce a la persona a dejar de comer porque por más delgada que esté, se sigue percibiendo con sobrepeso.

  • Juventud    
  • 8 may 2010   

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Entre tantas historias sobre esta enfermedad que comúnmente padecen las mujeres, la vida de Diana Rincón quien tenía 22 años, impacta, El Nuevo Herald-Miami, asegura que la joven que era cristiana.

Diana era la única hija de Adriana Urrutia, empleada de una escuela bogotana, y de Carlos Julio Rincón, pastor cristiano. Durante cuatro años continuos la calificación promedio de Diana en la facultad de diseño de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, fue de 4.

85 sobre 5, y a los 13 años de edad conformó y lideró un grupo cristiano de 12 niños en el barrio bogotano Santa Isabel, de clase media baja.

Pero a los 16 años, Diana comenzó a padecer por primera vez anorexia, enfermedad emocional mental de creciente propagación en Latinoamérica que induce a la persona a dejar de comer porque por más delgada que esté, se sigue percibiendo con sobrepeso. Los estudios revelan que esta enfermedad mata al 10% de las personas que la padecen, pero mayor parte de adolescentes.

Diana, falleció un 30 de octubre del año pasado, en su agonía de cinco años por anorexia, escribió un libro inédito de 100 páginas. Su madre, Adriana Urrutia, dos meses después del entierro, lo rescató de la computadora de su única hija y le confió los originales a El Nuevo Herald.

En el libro, Diana tituló su obra antes de morir: “Saliendo del infierno”, coincide con su madre: “De ese día en adelante, mi mamá ya no tenía dudas de que algo realmente serio estaba sucediendo”, escribió Diana la cual ser convirtió en una imagen pública cuando dio su testimonio y expuso su cuerpo en un programa especial del canal de televisión RCN.

Otras jovencitas comenzaron a consultar a Diana por internet y ella las aconsejaba. “Ustedes no saben en lo que se están metiendo”, solía decirles a las que parecían estar más afectadas, recuerda la madre. Sin embargo en Diana existía una falsedad: “Cuando enfermé me convertí en un mundo de mentiras y en la reina de la manipulación”, escribió la joven.

La psiquiatra Victoria Pérez y la psicóloga clínica Sandra Beltrán, cabezas del grupo científico Cambio Vital que atendió a Diana durante años, logró en varias ocasiones ponerla en vías de recuperación, le propusieron llevar un diario sobre su enfermedad. Esperaban que fuera un ejercicio terapéutico salvador.

“Cuando le propusimos escribir, queríamos que ella misma buscara argumentos para demostrar que la anorexia sí se cura y se puede sobrevivir”, explicó Beltrán.