Tatuajes satánicos se convierte en una moda en la juventud de Honduras

En los últimos años el uso de tatuajes ha crecido en Honduras, no solo en las maras y pandillas, sino entre los fanáticos de las bandas de rock pesado y personas particulares que ponen en duda la existencia de Dios.

  • Juventud    
  • 13 ago 2015   

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HONDURAS, TEGUCIGALPA.- Según el diario La Tribuna de Honduras miles de jovencitos y adultos están atrapados en un mundo de fantasías, alucinaciones o creencias oscuras prueba de ellos son sus tatuajes que los convirtiendo en discípulos del mal.

En los últimos años el uso de tatuajes ha crecido en Honduras, no solo en las maras y pandillas, sino entre los fanáticos de las bandas de rock pesado y personas particulares que ponen en duda la existencia de Dios.

Algunos expertos consultados por el diario hondureño, explicaron que en el satanismo existe un sinnúmero de figuras y símbolos; entre los más comunes están las cruces invertidas, cabros, la muerte, demonios, cuervos y el mismo Lucifer o Satanás.

Miles de personas encuentran en el diablo, el líder que deben de seguir, la protección que necesitan y la apertura al conocimiento, ya que en la Biblia se describe como el “ángel de la luz”, aunque tras su caída y rebelión ya no es un ángel de Dios.

“Cuando vayamos al infierno lo único malo es que las cervezas van estar calientes, pero ahí sí vamos a vivir la vida loca”, expresó un jovencito, quien desde niño ha crecido escuchando música que deja en duda la existencia de Dios.

Según los expertos, la moda de los jovencitos es marcarse los símbolos de “La Bestia” por desconocimiento, algunos dicen que consideran bonita una imagen, aunque otros segados por las drogas buscan establecer una conexión con el diablo con la intención de encontrar poder, mostrar su rebeldía o inconformismo.

“Mi pueblo perece por falta de conocimiento”, dice el libro de Oseas, capítulo 4, versículo 6, pasaje, utilizado por los pastores y sacerdotes para evangelizar a su grey, y advertirles sobre algunos signos de tatuajes que son invitaciones al mal.

Aunque parecen inocentes figuras decorativas y hasta “sexis” para las mujeres, esas imágenes se consideran las “llaves” que abren las puertas a lo oculto que termina influyendo en el hogar, trabajo o relaciones personales.

Entre algunas de las figuras más utilizadas están el pentagrama invertido que simboliza la estrella de la mañana, nombre que Satanás ha tomado para sí, la utilizan los brujos en sus rituales para conjurar espíritus de maldad, asimismo el baphomet, que es único de los satanistas o hechiceros.

El pentagrama que representa los elementos, tierra, viento, fuego y agua, con el espíritu rodeándolos, que es gustado por miles de tatuados, guarda los cinco propósitos de Satanás cuando decidió planificar la gran conspiración en contra de Dios.

En tanto el hexagrama es uno de los símbolos más potentes usados en los poderes de las tinieblas y en los trabajos de magia, pero los cristianos lo confunden con la estrella de David, mientras que el ankha, se utiliza en “rituales de fertilidad” que es igual al espíritu de unión entre lo masculino y femenino y lo llaman “el sello de por vida”.

La cabra cornuda es el dios de los brujos, es el modo satánico de burlarse del Cordero (Jesús) y la calavera, que es el símbolo de la muerte, usado para maldecir, mientras que el 666 es la marca más reconocida de “La Bestia”, del Apocalipsis o anticristo y representa esclavitud por excelencia.

Asimismo está el cuerno italiano, que se relaciona con la buena suerte y fortuna, pero también es usado como el “ojo del mal” y significa que Satanás tomará control de las finanzas de la persona que lo porta.

Una de las imágenes más polémicas que se tatúan y utilizan como collares los jovencitos y adultos, es la cruz invertida que según la Iglesia, significa burla y rechazo a Jesús, pero algunos lo interpretan como una admiración al sacrificio del discípulo Pedro, que fue crucificado de cabeza y fue el primer Papa de la Iglesia Católica.

Pero dentro de estos signos también son comunes las representaciones de demonios, donde se mezcla el color, la sexualidad, maldad, figuras fantasmales y espirituales muy acopladas a la realidad y que atraen a los fanáticos del “rayado” de la piel.

En Tegucigalpa funcionan varios estudios donde trabajan artistas y profesionales del tatuaje, quienes aseguran que marcarse la piel es una cultura y que cada quién se los hace de acuerdo a la interpretación o concepto que tenga de la vida.

Fuente: La Tribuna