Joven que oró a Dios se salva de morir aplastado por un camión

Ray dijo que siguió orando a Dios para que lo salvara y pronunció repetidamente Filipenses 4:13 (“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”).

  • Jóvenes    
  • 21 ago 2015   

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EEUU.- Un adolescente de Tennessee que oró a Dios después haber quedado atrapado bajo un camión de 5 mil libras dice que fue la intervención de Dios que lo salvó.

Sam Ray, de 18 años, había llamado a su padre para que lo asesorara en la reparación de su camión, pero cuando estaba a punto de tomar un descanso, la gata hidráulica cedió y el camión cayó sobre él, dejándolo inmovilizado en el suelo, según publica The Blaze.

Ray dijo que siguió orando a Dios para que lo salvara y pronunció repetidamente Filipenses 4:13 (“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”).

Ray dijo que gritó pidiendo ayuda pero nadie lo escuchó.

Fue entonces cuando Ray escuchó un ruido que venía de su bolsillo trasero. Era Siri, la función incorporada que se activa por voz en el iPhone. Ray dice que fue capaz de utilizar su cadera para activar Siri y marcar el 911, a pesar de estar atrapado en el vehículo de 5,000 libras. Sus esfuerzos obtuvieron fruto y oyó la voz de un operador de la línea del 911.

Ray dice que le gritó al operador, esperando que fuera capaz de escucharlo. El operador pensó en un principio que se trataba de una equivocación, pero después logró escuchar los pedidos de auxilio de Ray.

El operador de emergencias logró dar con la ubicación de la casa de la víctima triangulando la señal de su teléfono. “Yo no sabía si podía oírme o no, pero oí decir que la ayuda estaba a la vuelta de la esquina”, dijo Ray.

En total, Ray pasó unos 40 minutos debajo del camión pero tres de sus costillas resultaron rotas, sufrió algunas quemaduras, rasguños, moretones y uno de sus riñones quedó magullado.

Ray y sus padres creen que fue Dios quien le salvó su vida y le permitió ponerse en contacto con el 911. Algunos medios han dicho que fue Siri que le salvó la vida al joven, pero él reconoce que su oración fue respondida.

“No sé lo que me depara el futuro, pero me gustaría ayudar a la gente de la forma en que me ayudaron”, dijo Ray. “Es tranquilizador saber que estoy aquí por un propósito. Yo podría haber muerto debajo de ese camión. Esto me ha hecho recordar lo frágil que es la vida y el poco tiempo que tenemos para hacer una diferencia”, dijo Ray que planea asistir al Tri-State Baptist College en otoño de Walls, Mississippi.