“Dios me sanó de la adicción a la pornografía”, cantante de American Idol

Con el tiempo, el apego de Castro con la pornografía, lo llevó a actuar de una forma desordenada en su deseo sexual en la vida real. A pesar de que tenía una novia en ese momento, él se acostó con otra persona durante el recorrido.

  • Jóvenes    
  • 23 sep 2016   

¿Qué sientes con esta noticia?

EE.UU.-Jason Castro, es mejor conocido por ganar el cuarto lugar en la séptima temporada de American Idol, se abrió al público por primera vez en un profundo y oscuro secreto que casi destruyó su matrimonio: La adicción a la pornografía.

Recientemente grabó un video para la campaña “I Am Second”. “Tengo un secreto que me consumía y que amaba. Usted se siente como un mentiroso todo el tiempo”, dijo Castro.

“En el momento que yo estaba de gira, estaba viendo porno todos los días, varias veces al día”, continuó.

“Esta adicción realmente me incomodaba. Yo estaba fallando. Me mantenía deprimido. No estaba durmiendo por la noche. Me gustaba permanecer despierto toda la noche y luego volver a mi porno. Es un ciclo adictivo. No podía parar”, dijo.

Con el tiempo, el apego de Castro con la pornografía, lo llevó a actuar de una forma desordenada en su deseo sexual en la vida real. A pesar de que tenía una novia en ese momento, él se acostó con otra persona durante el recorrido.

“Me encontré haciendo algo que nunca había hecho con mi novia, mi futura esposa. Nosotros apenas nos había besado y me encontré durmiendo con alguien que apenas conocía”, dijo.

Castro ocultó el secreto a su novia de cuatro meses hasta que finalmente le confesó. La pareja canceló su compromiso, pero cuatro meses más tarde se reconciliaron. Ellos se casaron el 2 de enero de 2010.

Sin embargo, su esposa dijo que luego de casarse el volvió de nuevo la pornografía, hasta el punto que casi se divorcian. Pero Castro finalmente descubrió que la fuerza de su adicción era muy potente. “Me despertaba cada mañana y mi corazón empezaba a dispararse. Yo estaba desesperado por la pornografía. Miraba pornografía antes de comenzar mi día y luego jugaba el papel de buen marido”, dijo Castro, pero luego decidió buscar ayuda en un programa de 12 pasos, organizado por su iglesia.

“Al escuchar las historias de las luchas de otra gente, esto me dio un tremendo sentido de la esperanza de que no estaba solo”. Al cabo de unos meses, Castro terminó por confesar delante del grupo y de su esposa sobre su adicción. Entonces Dios empezó a curarlo. “Eso fue cuando todo empezó a cambiar, porque empecé a sentirme más libre”, dijo Castro.

“Siempre he creído en Dios, pero en realidad no confiaba en él con todo. Pensé que esto era muy sucio, demasiado oscuro para compartirlo con alguien. Sin embargo, fue cuando en realidad empecé a confiar en él, empecé a vivir una vida santa, viviendo en comunidad”.

“Esta pelea nunca desaparece. Es parte de mi carne, pero fui capaz de superarla realmente”, dijo Castro. “Este es el verdadero milagro. Que soy capaz de tener una familia ahora, casado con mi esposa y una mejor relación de lo que una alguna vez hubiera imaginado”, agregó.