Niño con cáncer deseó ir al cielo y estar con Jesús antes de morir

Desde muy temprana edad, Silas oyó a sus padres hablar de la belleza del cielo. Cuando el niño sabía que la enfermedad podría llevarlo allí, él se puso alegre y ansioso.

  • Niños    
  • 21 sep 2016   

¿Qué sientes con esta noticia?

EE.UU.- El niño Silas tuvo una corta vida en la Tierra. Después de ser diagnosticado con cáncer, murió apenas a los cuatro años. Pero antes de irse, él le describió a su madre lo que pensaba sobre el cielo. Él estaba muy entusiasmado con la idea de ir allí.

“¿Voy a tener un nuevo cuerpo en el cielo?”, le preguntó a su madre. “Sí”, le dijo a Silas. “Y ¿cómo va a ser allí?”, le preguntó a ella.

“Sin el cáncer, y nunca volverás a enfermarte”, le dijo al niño. “¿Voy a estar solo en el cielo?”, preguntó a su madre. “No, Dios estará contigo. ¡Y sabes que mi parte favorita del cielo, son las calles de oro! Y mi siguiente parte favorita, que me encanta, es que todo es tan grande en los cielos … ¡Y Jesús estará conmigo!”, dijo Silas.

Su madre escribió un texto diciendo cómo a pesar de todo eso: “Yo sabía que los niños podrían tener cáncer, pero no podía imaginar que mi hijo lo tendría hasta que sucedió. Silas, mi hijo menor tenía sólo 3 años y medio cuando fue diagnosticado con Hepatoblastoma, un cáncer de hígado raro en la infancia. Sólo alrededor de uno en un millón de niños son diagnosticados con esta enfermedad mortal cada año en todo el mundo.

Hay algunos factores de riesgo, mi pequeño Silas no tenía ninguno”, relató.

“Silas era un niño feliz, lleno de energía y vida. Amaba a sus hermanos, tortugas marinas, a Jesús, y el color del oro. El dorado no fue siempre su color favorito. Esto ocurrió debido a un cáncer. Usted ve, el dorado es el color del mes de la conciencia del cáncer infantil y el color del cielo”, continuó.

“Luchamos contra el cáncer durante trece meses con quimioterapia, cirugías múltiples, e incluso algunos remedios naturales. Nada funcionaba. La enfermedad continuó tomando el cuerpo de mi hijo. Trece meses después del diagnostico, nos dijeron que no había “tratamiento curativo”, dijo.

“Me tomó unos minutos para entender lo que decían. Yo estaba en la habitación con tres médicos que me decían que a pesar de que se había eliminado todos los tumores obvios, sólo un mes antes, mi hijo ahora tenía casi quince nuevos tumores y que no sabían cómo curarlo. Mi marido y hermanos de Silas estaban en la recepción esperando por nosotros. Esta no era la noticia que esperábamos. Nos llevamos una sorpresa”, dijo.

“Cuando me dijeron que ellos [los médicos] no sabían qué hacer, Silas dijo: ‘¡Voy a conseguir mi nuevo cuerpo! ¡No puedo esperar a tener un nuevo cuerpo! ‘. Él estaba radiante, con una sonrisa de oreja a oreja. Había tanta alegría en su respuesta que no tenía miedo”, señaló la madre.

Una imagen hermosa del cielo

“Siempre hablamos con Silas acerca del cielo, desde que era un bebé. Tuvimos muchas conversaciones acerca de cómo su tiempo se aproximaba. Respondimos a sus preguntas abiertas y honestamente. Dijo que sus cosas favoritas sobre el cielo eran las calles de oro y que iba a recibir un nuevo cuerpo en el cielo, un cuerpo libre de cáncer, del dolor, del sufrimiento y de tubos”, finalizó.