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Domingo 04 de Diciembre de 2016

Saeed Abedini ganó en la cárcel mil musulmanes para Cristo

En su primer año en la cárcel, evangelizó a 10 presos que dejaron el Islam para seguir a Cristo.

  • Evangelismo    
  • 2 mar 2016   

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EEUU.- El pastor Saeed Abedini pasó 3 años y medio detenido en Irán al ser acusado de haber abandonado el Islam, convertirse al cristianismo y evangelizar a ciudadanos iraníes.

Pudo haber sido condenado a muerte, pero el hecho de tener doble nacionalidad (iraní y estadounidense) lo colocó en el centro de una disputa diplomática.

Su caso tuvo repercusión internacional. La sentencia original era ocho años, pero el gobierno iraní lo había aflojado antes.

Debido a las constantes torturas, Saeed salió de la cárcel debilitado a principios de este año, pero con la confianza de que Dios ha obrado en su favor. De vuelta en Estados Unidos, él se está recuperando con el apoyo del ministerio del evangelista Billy Graham.

En diversas entrevistas a los medios de comunicación de América, él está contando los momentos difíciles que pasó en la cárcel desde el tratado de hacer que negara su fe. A pesar de ello, continuó fiel a Jesús y con la predicación del Evangelio. En su primer año en la cárcel, evangelizó a 10 presos que dejaron el Islam para seguir a Cristo.

El hecho de que mantuviera la predicación incluso estando arrestado, esto enfureció a las autoridades, que lo pusieron en la cárcel “cada vez peor”, dice el pastor.

Como no podía dejar de hablar de Jesús fue puesto en régimen de aislamiento.

Al resumir su experiencia, es enfático: “Fue muy difícil, pero el Espíritu Santo estaba conmigo. Él me animó y me permitió todo este sufrimiento”.

Para él, cada cambio en la prisión era “un buen momento para evangelizar de nuevo” Curiosamente, la policía terminó ayudando al mensaje del evangelio al difundirlo en los lugares donde la gente nunca había oído hablar de Cristo. Al ser un país musulmán regido por la sharia, no hay libertad religiosa en Irán.

Abedini también dijo que antes de der arrestado por décima vez en Irán en 2012, sintió en su espíritu que “venía una gran amenaza”, a pesar de ello, continuó con su trabajo.

Él relata que en los centros penitenciarios donde él enviado: “Todos se convirtieron en cristianos a causa de mi testimonio también comenzaron a ser torturados”. A menudo, sus carceleros dijeron que su ejecución era inminente. Se le acusó de haber convertido a 1.000 musulmanes al cristianismo.

Sin embargo, el pastor no se dejaba abatir. “Cada vez que oraba, el Espíritu Santo decía en mi corazón: ‘No, todavía tengo trabajo qué hacer para usted'”, recuerda. Él dice que su sufrimiento no fue en vano, porque Dios lo utilizó en esta situación para que la Palabra fuera predicada.

Ahora el pastor pide oraciones para su ministerio y, especialmente, por su familia, ya que hay problemas maritales que necesitan ser tratados.

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