Más de 140 musulmanes se convierten en ciudad rescatada del Estado Islámico

De acuerdo con la organización misionera Frontiers USA, en los últimos 18 meses, más de 140 musulmanes aceptaron a Jesucristo en la ciudad de refugio.

  • Evangelismo    
  • 12 ago 2016   

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FALUYA, IRAK. – La ciudad de Faluya, que estaba bajo el control del grupo terrorista Estado Islámico (EI), en Irak, fue recientemente recuperada por las tropas iraquíes. Sin embargo, justo antes de la acción militar, miles de familias huyeron a una ciudad de refugiados, que se encuentra cerca.

Además de encontrar refugio en una nueva ubicación, muchas de estas personas han tenido un encuentro con Dios. De acuerdo con la organización misionera Frontiers USA, en los últimos 18 meses, más de 140 musulmanes aceptaron a Jesucristo en la ciudad de refugio.

Según el presidente de la organización, Bob Blincoe, algunos de estos nuevos cristianos quieren volver a Faluya y por primera vez, compartir la esperanza encontrada en Cristo. “Ellos están dispuestos a ir a casa porque aquí es donde se formaron sus vidas. No hay futuro para ellos en las tiendas de refugiados, o la Ciudad del Refugio”, dice.

Ahora, los iraquíes de Faluya tienen una misión. Ellos fueron bautizados, y quieren difundir la nueva fe en el mundo de los musulmanes. “Por primera vez, un número considerable de musulmanes ganó una nueva perspectiva del Evangelio. Ellos son las respuestas de las palabras de Jesús.

‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”’ [Mateo 11:28]. Este camino del Señor, esta esperanza es la razón número uno”, dijo Blincoe.

La difusión del Evangelio en Faluya y la Ciudad del Refugio ocurre como un efecto dominó. Comenzó con un grupo de misioneros que acudieron al lugar de los refugiados a compartir el amor de Cristo. Ahora bien, estas personas toman la palabra de Dios para sus familias y amigos.

“Sabemos que estas personas están haciendo discípulos, como de hecho debe ser”, dice Blincoe. “Tenemos que poner en práctica el mandamiento de ‘hacer discípulos’, que no dependan de los misioneros, y sí, la creación de nuevos grupos. Tenemos que poner en práctica la idea de que una vez que vienen a la fe, que nazcan de nuevo para traer a otros a la fe”.

De cara al futuro, la Iglesia en Irak está lista para algo grande. Los individuos y las familias tienen hambre de una esperanza espiritual, que sólo se puede encontrarse a través del Espíritu Santo de Dios y su Palabra.

“Tenemos la sensación de que estamos en frente de la línea del mundo libre. Todo depende de ganar las personas que fueron desplazadas por EI, llevarlos de vuelta a sus hogares y animarles a ganar las partes de Irak, donde ningún misionero puede ir”, concluye Blincoe.