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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

“Mi misión es predicar la palabra de Dios”, dice jugador de NBA

A pesar de vivir un mal momento en su carrera, la misión de Dwight Howard sigue siendo la misma: para predicar el Evangelio.

  • Evangelismo    
  • 7 sep 2016   

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EE.UU.-El jugador de baloncesto Dwight Howard es un atleta muy exitoso. Tuvo un notable rendimiento en la escuela e inmediatamente fue convocado en la NBA, la principal liga de baloncesto profesional en América del Norte. Pero lo que quizás no sabías es que la misión de Howard, en su carrera, ha sido siempre glorificar a Dios a través del deporte.

Recientemente, la estrella de la NBA fue entrevistado por CBN, donde se le preguntó sobre su misión al entrar por primera vez en el baloncesto profesional.

“Mi misión era predicar la palabra de Dios en la NBA, y aprovechar esta oportunidad como una plataforma para llevar a Dios”, dijo.

Sin embargo, con la llegada de éxito, vino la tentación. Howard tuvo un hijo antes del matrimonio y esto provocó que sufriera una gran cantidad de críticas. “Soy un hombre de fe, creo en Dios, y siempre voy a creer en él”, dice Howard.

“En el momento en que yo erré, todo el mundo me masacró. Pero Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Así que, si él está dispuesto a perdonar, ¿por qué no podemos perdonarnos unos a otros?”, dijo.

Howard terminó sufriendo lesiones y por eso fue muy criticado por su actuación en los juegos.

Luego se separó de su equipo y esto no les cayó bien a los aficionados. Terminó siendo más criticado. Pero entonces Dios le habló: “Si el mundo te odia, yo te amo. Basta con que recuerdes eso”, dice Howard.

Ahora, él insiste en que su misión sigue siendo la misma. “Quiero que la gente vea a Dios en mí. Ya sea jugando al baloncesto o en la vida pública. Sea cual sea la situación. Quiero ser un ejemplo de paz y de alegría”, dijo.

Cuando se le preguntó lo que Jesucristo realmente significa para él, Howard dice: “Él es mi roca, mi fundamento cuando las cosas van mal, cuando estoy en un mal lugar, cuando peco, siento que él está allí. Él es mi fundamento, él sabe cuándo peco, pero en vez de darme la espalda a mí, me dice, … “Hey, vuelve aquí, todavía te amo y no te dejaré’. Estamos conectados para siempre”, finalizó.