Musulmán se convierte tras leer Juan 3: 16 y luego recibe visita de un ángel

La historia se propagó y unos días más tarde y Anil fue secuestrado por miembros de un grupo islámico radical. “Ellos querían matarme. Cortaron las venas de mis piernas, me golpearon en varios lugares, en frente de mi familia. Todavía tengo las cicatrices de los golpes”.

  • Evangelismo    
  • 5 sep 2016   

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BANGLADESH. – Anil Gomes (nombre cambiado por razones de seguridad) es un ex musulmán vive en Bangladesh, donde menos del 0,5% de la población es cristiana. Nacido en una familia musulmana, como la mayoría de la población asiática. Teniendo en cuenta el aumento de la persecución religiosa, decidió revelar su testimonio para animar a otros cristianos.

Formado en la historia de su país en 1994 se fue a vivir a Arabia Saudí, donde realizó estudios avanzados sobre el islam.

En la capital de Riad, tuvo un encuentro que cambió su vida. Era un lugar donde se llevaban a cabo ejecuciones públicas. Un desconocido se le acercó y le entregó un folleto en árabe.

Fue un mensaje sencillo, que puso de relieve el famoso pasaje del Evangelio de Juan (3:16): “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El texto lo impresionó profundamente. “Nunca había visto nada igual en ningún libro islámico”, recuerda. “En ese momento, yo estaba intrigado. Descubrí que el pasaje era parte de un libro sagrado llamado Injeel Sharif [Nuevo Testamento], escrita mucho antes que el Corán”.

Unos días más tarde, dice: “Fue alrededor de las tres de la mañana cuando vi a un hombre vestido de blanco entrando en mi habitación. Él vino a mí diciendo: Toma el camino del Najat (Redención) y reciba a Isa (Jesús)”. Enseguida, el hombre que él cree era un ángel desapareció. “Yo estaba temblando de miedo”, resaltó el ex musulmán.

Anil sabía que no podía compartir con nadie lo que le había ocurrido, pues tendría graves consecuencias. Mientras se preparaba para los exámenes de doctorado, tuvo la oportunidad de visitar 16 países musulmanes en un viaje de estudios. Cuando estaba en Irak vio una iglesia. “Busqué al pastor y hablé con él. Él me bautizó el 15 de mayo de 1994″.

Después de completar sus estudios, regresó a Bangladesh, donde comenzó a trabajar como profesor de literatura árabe en una universidad islámica. Pero su comportamiento levantó sospechas entre sus colegas. “Yo no leía el Corán, entonces empezaron a sospechar de mí. Un día, alguien me vio leyendo la Biblia en árabe, porque yo estaba comparando el texto con la versión en bengalí [su lengua materna]”.

Sus colegas lo denunciaron ante el rector que le preguntó si se había convertido al cristianismo. Anil dijo con la mayor sinceridad: “Sí, soy un seguidor de Jesús”. Por tal motivo no pudo enseñar en las universidades islámicas y terminó siendo despedido porque ya no era un musulmán apto para enseñar a pesar de ser un hombre bien preparado.

La historia se propagó y unos días más tarde y Anil fue secuestrado por miembros de un grupo islámico radical. “Ellos querían matarme. Cortaron las venas de mis piernas, me golpearon en varios lugares, en frente de mi familia. Todavía tengo las cicatrices de los golpes”.

Dice que se desmayó debido a la pérdida de sangre. Se despertó cuatro días después en el Hospital Universitario de la capital Dacca. Fue llevado allí por un tío. Pasó tres meses y 21 días de hospitalización. Cuando regresó a casa, fue golpeado de nuevo por los musulmanes de la mezquita local. Su familia no aceptó su decisión de abandonar el islam. Él fue desheredado. No podía ser aceptado por la comunidad local y perdió su trabajo cada vez que se descubrió que era cristiano.

A pesar de mucho estudio, ha experimentado dificultades financieras y no puede trabajar. Casado, y con un hijo, dice que su sustento viene de dar conferencias en las iglesias, pero este trabajo no es de tiempo completo.

La reciente ola de asesinatos de no musulmanes en Bangladesh, en particular de otros conversos al cristianismo provoca miedo para el futuro. “Estoy muy preocupado por lo que pasa en mi país”, dijo. Pide oración por los cristianos en el país, pero dice que, a pesar de las dificultades, nunca va a renunciar a su fe.