Refugiados dicen que Jesús apareció y que los salvó de morir en el mar

Un grupo de refugiados que atravesaba el Mar Egeo clamó a Dios durante una tormenta. Una figura “celestial y brillante” apareció, y ellos testifican con certeza que era Jesús.

  • Evangelismo    
  • 14 feb 2017   

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Cuando una fuerte tormenta amenazaba con inundar un barco que transportaba personas que huían de Oriente Medio, una aparición milagrosa de Jesucristo calmó las aguas y salvó la vida de los refugiados.

El sorprendente testimonio fue compartido por Erick Schenkel, director del proyecto “Jesus Film”, que ha alcanzado pueblos que no conocen del Evangelio en todo el mundo.

“Un grupo de refugiados que huía del conflicto en el Medio Oriente estaba atrapado al tratar de cruzar el mar Egeo rumbo a Grecia”, informó Schenkel.

El mar es extremadamente peligroso y muchos barcos que cruzan la zona tienen que volver.

Incluso con miedo, Erick dice que los refugiados comenzaron a clamar a Dios. “De repente, una figura celestial y brillante apareció en el barco. Todo el barco sabía que era Jesús”, dice.

El testimonio es similar al pasaje descrito en los Evangelios, donde una tormenta en el mar de Galilea provocó terror en los discípulos de Cristo. En el relato bíblico, Jesús reprendió a los vientos y al mar, que de inmediato se calmó. Los hombres estaban asombrados y preguntaron: “¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

Los refugiados estaban tan convencidos de que era un milagro y que la experiencia había sido real, así que decidieron entregar sus vidas a Jesucristo.  

Además de enfrentar una peligrosa travesía por mar, miles de familias de refugiados iraquíes y sirios pasan sus noches en edificios abandonados, tiendas, garajes, espacios abiertos, de acuerdo con Erick.

Para cambiar esta realidad, el proyecto Jesus Film está distribuyendo en los campos de refugiados luces LED que funcionan con energía solar. Las lámparas incluyen un reproductor de audio y altavoz con el contenido del Evangelio.

“Una vez, un misionero no tuvo tiempo de explicarle a un refugiado sobre el audio que contenía una lámpara. Al día siguiente, el refugiado dijo al misionero con alegría: “Usted me no sólo me dio la luz, ¡usted me dio la luz del mundo!”, dice Erick.