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Lunes 22 de Mayo de 2017

Mujer se convierte a Cristo y confiesa asesinato

Lucinda Wilson fue condenada a cadena perpetua, pero no se arrepiente haber confesados sus pecados.

  • Evangelismo    
  • 27 abr 2017   

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La tejana Lucinda Wilson provenía de una familia católica, pero admite que la religión no era algo importante en su vida. Después de servir en la Marina de los Estados Unidos, trató de reanudar su vida civil, pero una tragedia interrumpió sus planes.

Hoy a los 48 años, relata cómo ya ha cumplido una condena de más de 20 años por el asesinato de Margaret Morales, novia de su ex prometido. La ex soldado Wilson fue condenada a cadena perpetua y sólo puede pedir revisión de pena condicional después del 25 de julio de 2036 cuando tenga unos 67 años de edad.

“Cuando yo comparo esto [cadena] con la eternidad, no parece ser realmente ser mucho tiempo”, dijo en una entrevista reciente con Christian Chronicle.

“Creo que no merecía una segunda oportunidad”, dice Lucinda. “Sólo quiero tratar de hacer todo lo posible para dar al Señor la gloria que merece, porque la vida no se trata sólo de mí, pero sí lo que puedo hacer por él y cuántas almas puedo ganar”.

Lo que llama más la atención en la historia de Lucinda es que ella podría estar libre. En octubre de 1995, ella y dos cómplices fueron detenidos por la policía, acusados de secuestrar y matar a Morales, de 25 años y madre de dos hijos.

La razón de la muerte era su relación de amor con Sean Cullen, que había roto su compromiso con Wilson.

Los dos cómplices fueron condenados en el primer juicio, pero no había suficiente evidencia en contra de Lucinda, que pasó sólo 90 días presa. Durante este período, ella recibió una Biblia que pasó gran parte de su día leyendo. “La leí tres veces en 90 días”, recuerda la prisionera: “Yo estaba realmente buscando a Dios y orando”.

Después de ser liberada, continuó su búsqueda espiritual. Recibió una invitación para asistir a los estudios de la Biblia en la Iglesia de Cristo Alamo City. Allí conoció a los pastores John Massie y Mark Forster.

Ella tenía 27 años y durante 10 semanas participó en todas las reuniones. Poco después, aceptó a Jesús y decidió confesarle al pastor Foster su participación en el asesinato. “Comprendí que tenía que hacer lo correcto si realmente tomaba en serio mi nueva vida”, recuerda Wilson.

El líder religioso le explicó: “Si quieres caminar con el Señor … tendrás que entregarte”. Fue lo que hizo después de ser bautizada. Buscó la estación de policía y se entregó el 21 de septiembre de 1996. En el informe de la policía dio las razones por la cual estaba confesando su delito voluntariamente. “Soy una cristiana que quiere caminar recto delante de Dios”.

Ella fue llevada a un nuevo juicio, fue condenada a cadena perpetua por asesinato el 5 de marzo de 1997.

Después de más de dos décadas, Lucinda Wilson dice que no se ha acostumbrado a la vida en la cárcel, donde la falta de seguridad es siempre una preocupación. “Hay peleas que continúan. Ando todo el tiempo mirando para todos lados”.

En medio de todo esto, dice que se esfuerza por mantener los ojos centrados en Jesús. Ya tuve la oportunidad de evangelizar a muchas presas y vi a algunas de ellas convertirse. Actualmente lidera un grupo de estudio de la Biblia que reúne de 7 a 15 presas todos los jueves por la tarde.