Ex estrella de Disney dice que Dios la libró del suicidio

Después de decepcionarse con el mundo del entretenimiento, Jennifer McGill entró en depresión y pensó en matarse, pero Jesús cambió completamente su vida.

  • Evangelismo    
  • 17 jul 2017   

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 EE.UU.- La cantante Jennifer McGill acabó encontrándose sola, asustada y buscando desesperadamente restaurar sueños destruidos, pero vio a Dios cambiar completamente este escenario en su vida.

McGill, que protagonizó junto a Britney Spears, Justin Timberlake, Christina Aguilera, Ryan Gosling y otros nombres conocidos en el programa “Mickey Mouse Club” de Disney, sintió que estaba destinada al estrellato, pero después de más de 300 episodios, en el programa en 1995 su vida acabó dando algunas vueltas inesperadas a Jennifer.

Después de sus días como una estrella infantil, la carrera de entretenimiento que McGill buscó ya en su juventud tan fervorosamente, acabó no concretizándose. Y esa fue una realidad difícil de aceptar.

“Yo no podía aceptar en aquella época que no había nacido para el estrellato”, dijo McGill al sitio ‘Faithwire’. “Yo solía sentirme engañada y despreciada, porque las puertas de la fama y de la fortuna estaban cerradas para mí”.

Años después, sin embargo, la cantante miró hacia atrás y hoy entiende que Dios tenía un plan muy diferente para su vida.

McGill ahora cree que ella habría perdido algunas lecciones valiosas si ella simplemente hubiera continuado caminando su camino hacia el mundo del entretenimiento, después del final del “Mickey Mouse Club”.

“Creo que el estrellato me habría engañado y me ha impedido adquirir todo el conocimiento que he adquirido a través de la vida que he vivido a orillas del destaque del mundo”, dijo. “Yo no sería la mujer fuerte que soy hoy….”.

McGill continuó: “Yo no sería la artista y la mensajera que soy hoy, dispuesta a divulgar el mensaje de Dios”.

Testimonio

Pero esta jornada, desde sus decepciones con el mundo del entretenimiento hasta la vida que Jennifer tiene hoy, no fue exactamente una caminata fácil. A pesar de las aspiraciones de conquistar el ‘showbizz’, después de que “Mickey Mouse Club” terminara, decidió no ir a Nueva York o Los Ángeles como sus colegas que trabajaron con ella en el programa. En cambio, decidió dedicarse más a sus estudios.

“En mi opinión, no había duda de que la facultad era el siguiente paso, después de graduarme en la secundaria, una vez que término Mickey Mouse Club”, dijo. “He madurado profesionalmente antes que personalmente”.

Después de todo, McGill había trabajado desde los 11 años y recuerda que ella simplemente quería algún tiempo para vivir como una chica normal. Después de completar su enseñanza secundaria, Jennifer ingresó en su carrera académica, pero nunca desistió de su sueño de evolucionar con su carrera en el mundo del entretenimiento, aunque estaba decepcionada, aprendiendo muchas lecciones difíciles a lo largo del camino.

En la década de 1990, Jennifer comenzó a ver a sus antiguas colegas Britney Spears, Aguilera y otros miembros del elenco del ‘Mickey Mouse Club’ convirtiéndose en grandes estrellas de la música pop. Esto la hizo encarar algunas inseguridades personales mientras ella luchaba para entender por qué no estaba encontrando el mismo nivel de éxito que sus colegas encontraron.

“He luchado para aceptar los puntos bonitos y las fallas de mi cuerpo desde los 11 años de edad, y durante el movimiento ‘Bubble Gum Pop’ de los años 90, comencé a culpar mi apariencia porque no conseguí la fama que algunos de mis ex-compañeros de reparto alcanzaron “, explicó McGill.

“La única cosa en la que siempre he confiado fue mi talento, pero ver a los medios de comunicación juzgarme prácticamente en todo, excepto por mi talento, me dejó sentida, indefensa y con una sensación de que fui devaluada”.

Vacío existencial

Jennifer pasó a intentar llenar el vacío que sentía en su corazón con “relaciones nada saludables” y se maltrató, mientras buscaba crear su imagen de estrella de rock – a pesar de no alcanzar el estatus de celebridad que normalmente acompaña ese estilo de vida.

Según McGill, a los 28 años de edad, ella sentía que estaba “muerta por dentro”, después de ver que sus búsquedas por la fama e incluso por el amor fueron infructuosas. Entonces, a los 30 años, ella se casó, otra decisión que la dejó en una situación difícil.

“Me casé con un hombre por quien yo sabía que no estaba enamorada, pero lo que yo no sabía en la época, es que él ya estaba casado con otra persona”, dijo ella. En ese punto, el dolor y la desesperación de McGill alcanzaron un nivel alarmante.

“Me di cuenta de que llegué al fondo del pozo cuando pasé a dormir 12 horas al día para evitar mi propia vida y deseaba siempre estar muerta”, dijo.

Y, para agravar aún más la situación, una serie de peleas y agresiones en casa, la cantante descubrió algo absolutamente inimaginable: su marido aparentemente todavía estaba legalmente casado con otra persona, lo que significaba que ella había entrado en un falso matrimonio.

Restauración

Este desastroso contexto cambió todo a McGill, pues eso la llevó a redescubrir su fe cristiana, abrazándola más fervorosamente que nunca. “Me sentía perdida, sola y sin razón para vivir, pero entonces busqué a Dios, doblé mis rodillas y confesé que yo había hecho un lío de mi vida, que yo no quería decidir nada más sin tener a Jesús en el centro de todo nuevamente”, dijo. “Yo reconcilié mi vida con Jesús, logré la anulación de mi matrimonio y nunca más me sentí muerta por dentro, ni siquiera deseé más la muerte, entonces entré en un camino maravilloso de restauración y alegría en el Señor”.

En cuanto a la incansable búsqueda por la fama, McGill finalmente percibió que el plan de Dios para su vida era lo que realmente importa, abandonando su pasión pasada por el éxito en la industria del entretenimiento.

“Dios rompió la “maldición de la fama” que estaba destruyendo mi vida desde hace más de una década y pasó los 10 años siguientes restaurando mi corazón y fortaleciéndome contra los rechazos asociados a la industria del entretenimiento”, dijo. “Aprendí que, siendo famosa o no, intentar vivir de acuerdo con un patrón de estrella del rock puede destruir su espíritu, como sucedió con el mío, si tu identidad está a merced del mundo”.

La cantante dijo que finalmente llegó a un punto en el que decidió “oír la voz de Dios y hacer su voluntad” en lugar de buscar lo que el mundo esperaba de ella. Ella colocó los patrones de Jesús por encima de todo, Faith Wire.