nav
Jueves 19 de Julio de 2018

Desilusionada por curanderos, anciana es sanada tras soñar con Jesús

Después de soñar con Jesús, ella fue evangelizada por su hermana y entonces entregó su vida a Cristo.

  • Evangelismo    
  • 26 feb 2018   

¿Qué sientes con esta noticia?

MOZAMBIQUE.- Una anciana fue sanada después de que soñó con Jesús. Ella cuenta que el Hijo de Dios le dijo que sólo él podía restaurar su salud. Ella contó todo a la misionera Ana Cristina Santos que actúa en la región de Dondo (Mozambique) y ha vivido experiencias lindas.

Ana compartió el testimonio de la anciana. Según ella, “la fe, la perseverancia y la seguridad en el Señor Jesús son cosas que hacen los días mejores en aquel lugar”.

La anciana comenzó hablando de sus problemas. “Hace cuatro años, yo era una persona muy enferma. Traté de todas las maneras de ser curada, pero no veía solución a mi vida. Cada día la enfermedad se agravaba”. Ella dice que para verse libre de las enfermedades recurría de la forma que podía: “Yo sufrí mucho yendo al curandero, buscando resolver y no encontraba solución alguna. Cada día me sumergía más profundamente en el pozo y acababa con todo lo que tenía”.

El sueño

“Un día, soñé que Jesús hablaba que sólo a través de él yo sería sanada y tendría vida eterna. En aquella época yo estaba en la localidad de Pemba y decidí venir para el Dondo a vivir con mi hermana”, dijo la anciana.

Ella resalta que un día, su hermana compartió: “Mira cómo Dios transformó mi vida. Él tiene poder para curar y transformar la suya también. Sólo tienes que creer y aceptar con todo tu corazón. Fue exactamente lo que la anciana hizo.

“Para la gloria del Señor Jesús, soy una mujer totalmente diferente. Dios me curó, y estoy muy feliz. Hoy, no tengo más esa enfermedad y Dios me ha dado todo lo que necesito. Yo siempre agradezco a Dios por haberme librado del diablo. “Yo soy libre ahora y mi cuerpo está bien”, celebra la señora.

“No tuve que pagar”

Ella todavía hace una alerta: “Yo no tuve que pagar nada a Dios. Yo descubrí que Dios no me pidió nada cuando Él me curó. Pero cuando yo estaba en el mundo, gastaba mucho dinero en los curanderos y nada pasaba. “Alabé a Dios, porque él me curó, me salvó, me sacó del fango de pecado donde yo vivía”.

“Ahora estoy bien. Agradezco las oraciones de la iglesia y también a las misioneras que oraron y me siguen asistiendo semanalmente. “Yo voy a seguir a Jesús hasta el final de mi vida”, finalizó.

Hoy ella es discipulada por la misionera Ana Cristina Santos y su equipo de trabaja junto y se alegra inmensamente ante las maravillas de la obra misionera.

[ Fuente: Missoes Mundiais ]