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Domingo 18 de Noviembre de 2018

Iglesias enfrentan restricciones pero aprovechan la Copa en Rusia para evangelizar

Incluso con las restricciones al evangelismo, las iglesias aprovecharán la Copa en Rusia para expresar el amor de Dios.

  • Evangelismo    
  • 19 jun 2018   

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MOSCÚ, RUSIA.- Aunque Rusia aplica fuertes restricciones sobre las actividades misioneras en su país, muchas iglesias esperan usar la Copa Mundial para evangelizar de manera creativa. No habrá una gran campaña para distribuir folletos en las calles, como hicieron los cristianos en Brasil hace cuatro años. Las leyes anti-evangelismo de Rusia, aprobadas en 2016, impiden a los fieles compartir su fe fuera de los edificios de la iglesia porque serían sancionados por el gobierno.

Esto se aplica a los doce locales que albergan los partidos de la Copa del Mundo.

También no habrá cristianos de otras partes del mundo yendo a Rusia para ayudar en el evangelismo. El gobierno, que tiene vínculos con la Iglesia Ortodoxa Rusa, cerró grupos de misiones extranjeras, dejó de emitir visas para misioneros y amenazó con deportar a los visitantes que violasen las restricciones.

Para no ser detenidos por violar los reglamentos del gobierno, más de 400 iglesias evangélicas en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades que van a albergar los juegos, abrirán sus puertas para exhibiciones de los partidos durante el torneo internacional.

Desde que las entradas para los juegos comenzaron a agotarse, las iglesias pasaron a ofrecer a los aficionados del deporte una gran pantalla, junto con aperitivos y, por supuesto, la palabra de Dios.

Como parte de una campaña de la Misión Eurasia, cientos de voluntarios esperan distribuir textos bíblicos en los eventos de las iglesias, incluyendo el Nuevo Testamento ruso con materiales especiales de discipulado, e invitar a las personas a participar en estudios bíblicos y campamentos de jóvenes.

Una acción como ésta parece ser común en países donde hay libertad religiosa, como en Brasil, pero presenta un nuevo enfoque para la pequeña comunidad de evangélicos rusos, que representan sólo el 1% de la población.

“Aunque las iglesias más jóvenes se involucran más con las actividades comunitarias, es inusual que las iglesias evangélicas abran sus puertas a ese tipo de evento”, observa Sergey Rakhuba, presidente de la Misión Eurasia.

Aprovechar oportunidades

Aunque las leyes se aplican a la comunidad protestante rusa, los cristianos involucrados en la campaña evangelística de la Copa del Mundo pueden quedar menos preocupados.

“Incluso con las restricciones de 2016, me imagino que la campaña se encuentra en menos en oposición al gobierno de lo normal, porque el Kremlin (sede del gobierno ruso) va a tratar de evitar cualquier tipo de publicidad negativa en el exterior relacionada con la Copa del Mundo”, dijo Geraldine Fagan, editor de informativos de la Iglesia Este-Oeste y el Ministerio , en una entrevista con la revista Christianity Today.

“Queremos equipar a la iglesia nacional usando esta oportunidad para compartir el Evangelio con sus comunidades”, dijo Rakhuba. “La puerta se está cerrando, pero todavía hay una ventana abierta. Por eso necesitamos movilizar al resto del mundo para orar para que la iglesia use la Copa del Mundo para compartir el Evangelio en Rusia”.

Un pastor de San Petersburgo, Dmitry Lunichkin, cree que la campaña de la Copa puede permitir que su iglesia tenga recursos libres para el evangelismo. “Estamos compartiendo la Palabra viva de Dios con la gente de nuestra ciudad”, dijo. “Creemos que Cristo vendrá un día y revelará cuántas personas lo aceptaron en sus corazones como resultado de esta acción”.

La Copa del Mundo de 2018 en Rusia no marca la primera vez que el gobierno, el deporte y la iglesia se enfrentan. Una década atrás, los ministerios evangélicos ajustaron su enfoque cuando los Juegos Olímpicos se celebraron en la China comunista, alentando a los atletas cristianos a compartir el Evangelio con otros participantes, en lugar de enviar misioneros al evento o organizar la distribución de folletos religiosos.

[ Fuente: Christian Today ]