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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Marcos Witt en el Auditorio Nacional de México – Imágenes y Relatos

El concierto contó con la participación de un invitado especial: Kiko Cibrián, quien fuera por más de 10 años músico y productor del cantante mexicano Luis Miguel, y quien hace algunos años recibió a Jesús en su vida, dejando por completo los escenarios.

  • Música Cristiana    
  • 31 mar 2006   

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Llegó el viernes 24 de marzo, son las 8.00 de la noche, y estamos saliendo del hotel rumbo al Auditorio Nacional de la Ciudad de México, el hotel está justo enfrente del Auditorio, sin embargo, una camioneta pasa por nosotros para que podamos cruzar la avenida Reforma sin ninguna complicación.

Tal vez una, solo una complicación, “el increíble trafico de la ciudad de México”, el cual nos hace regresar de inmediato al hotel.

Son las 8:10 de la noche y el concierto empieza a las 8:30 en punto. Marcos toma una decisión: “Crucemos a pie la avenida Reforma, ¡vamos, vamos!” Mauricio Abaroa detiene el tráfico y Marcos, Mario, Bruce y un servidor corremos atravesando la avenida que divide el hotel del auditorio. En la parada del camión están unos jóvenes que se nos quedan viendo impactados. ¿Ustedes van al concierto?, les pregunto, ellos responden, ¡SI!… “Nosotros también” les respondo… y seguimos corriendo para alcanzar nuestro objetivo: Llegar a tiempo al Auditorio Nacional.

Más de 38,000 personas fueron testigos de un evento histórico. Por primera vez un cantante cristiano pisaba el Auditorio Nacional de la Ciudad de México dando más de un concierto, dos, tres… CUATRO conciertos.
Diversas personalidades de la política mexicana, del gobierno, empresarios, actores, comunicadores y cantantes se dieron cita en alguno de los conciertos. Pastores y líderes de innumerables iglesias de México llegaron acompañados de sus congregantes. Familias enteras llegaban juntas, para unidos y a una voz celebrar con cánticos a nuestro Dios.

Marcos inició el concierto de una forma muy sencilla y sin embargo impactante. La gente aún estaba acomodándose en sus lugares, cuando sin aviso alguno, Marcos entró caminando desde un costado del escenario, hasta llegar al otro extremo en donde se encontraba un gran piano de cola, el cual ya esperaba las primeras notas en donde Marcos comenzó a adorar al Señor.
Solos… Marcos al piano y 10,000 personas, levantando las manos dando la bienvenida al Rey de Reyes en este importante recinto.

Marcos termina el canto, se apagan las luces, y en las pantallas laterales del Auditorio, así como la gigantesca pantalla del escenario, se proyectan diversas imágenes de momentos especiales en el ministerio de Marcos Witt, y de pronto, en un instante, la batería empieza a tocar seguido por la banda y los coros, las luces y el sonido no pueden ser mejores, el ambiente es de fiesta. Marcos sale corriendo del fondo del escenario, toma el micrófono y empieza la celebración.

Por más de dos horas, Marcos interpretó cantos de ayer y hoy, alabanzas que han sido parte de nuestras vidas en los últimos años. “Yo te busco”, “Poderoso”, “Danzaré, cantaré”, “Levántate”, y muchas mas fueron entonados por la imponente congregación reunida en el lugar. Entre las sorpresas de la noche pudimos ver reunidos en los coros nuevamente a Coalo Zamorano y a las hermanas de Marcos (Lorena y Nolita), quienes desde un principio de su ministerio fueron parte esencial de sus conciertos.

Un momento muy emotivo se vivió cuando recordó hermosos cantos de adoración como “Tu fidelidad”, “Hermosos eres”, “De Gloria en Gloria”, “Tu amor por mi”, para dar paso a “Enciende una luz” en donde pidió a los asistentes que sacaran sus teléfonos celulares (al no poder hacerlo con velas) y con el brillo de ellos, se iluminó como una noche con estrellas, el recinto del Auditorio Nacional.

“Dios de pactos” fue el canto que cerró esta parte del concierto, canto que conmovió a todos los presentes, lagrimas se podían ver en los rostros de las personas, manos alzadas y oraciones de agradecimiento, haciéndonos recordar, que solo por su gracia y sus promesas es que habíamos llegado a ese lugar.

El concierto continuó con la participación de un invitado especial: Kiko Cibrián, quien fuera por más de 10 años músico y productor del cantante mexicano Luis Miguel, y quien hace algunos años, recibió a Jesús en su vida, dejando por completo los escenarios y quien con esta participación, regresaba nuevamente a ellos, pero ahora tocando para Dios. Marcos lo invitó al escenario en donde dos bancos altos los esperaban. Kiko con su guitarra acústica y Marcos a su lado cantando, nos regalaron una colección de alabanzas, “Cuan bello es el Señor”, “Tu mirada” y “Temprano yo te buscaré”. Al terminar, algunos músicos de su banda se unieron a ellos para formar un set acústico en donde cantó “Quiero cantar una linda canción” y “Peña de horeb”.

Un momento muy significativo fue cuando Marcos pidió a la audiencia que se tomarán de las manos y buscarán a sus familias y seres queridos, para juntos entonar “Dios ha sido bueno”. En esta parte, Marcos mostró a su familia en fotografías en las pantallas de Auditorio, sin embargo, una gran sorpresa fue para los asistentes del concierto del sábado a las 8 de la noche, quienes fueron testigos de la presencia en vivo de la familia de Marcos, Miriam su esposa y sus 4 hijos, Elena, Jonathan, Christopher y Carlos, quienes abrazados en el escenario, oraron por las familia de México.

Después de este emotivo momento, Marcos entonó un canto más, la muy caribeña “Tengo libertad”, en donde la gente se gozó, brinco y cantó junto con Marcos, el cual se despidió de todos los presentes agradeciendo su presencia a este evento histórico. Al salir del escenario y los músicos dejar de tocar, la gente pidió que Marcos regresara. Unos segundos bastaron para que la música y las luces cortaran el silencio y la oscuridad, y junto con Kiko Cibrián, Marcos reapareció nuevamente corriendo al frente del escenario, despidiéndose y cerrando esas increíbles noches de conciertos, interpretando “Aleluya a nuestro Dios”, y la muy esperada “En los montes, en los valles”. Marcos agradeció a todos los presentes y entre unos increíbles solos de guitarras eléctricas de kiko Cibrián y Robert Prado, salió corriendo por un costado del escenario, permitiendo que la banda siguiera tocando, mientras las luces del Auditorio Nacional se prendían para dejar que la gente saliera del recinto, no sin antes voltear nuevamente y buscar que alguna otra sorpresa apareciera en el escenario, sin darse cuenta tal vez, que esa “sorpresa” ya iba en cada uno de sus corazones…

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Por Isaac Sosa
Gerente CanZion México.

Foto: Fernando Aceves

Canzion.com