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Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Juan Carlos Alvarado dejó una huella imborrable en su regreso a la Argentina

Desde la primera presentación, en la ciudad bonaerense de José León Suárez, cuando Juan Carlos Alvarado subió y, para sorpresa de todos, en lugar de cantar se puso a dar Palabra de Dios y profetizar, este tour tomó ese matiz donde la música, la adoración y, fundamentalmente, la Palabra de Dios, fueron el centro de atracción.

  • Música Cristiana    
  • 3 sep 2009   

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Fueron cuatro noches similares pero diferentes. Desde la primera presentación, en la ciudad bonaerense de José León Suárez, cuando Juan Carlos Alvarado subió y, para sorpresa de todos, en lugar de cantar se puso a dar Palabra de Dios y profetizar, este tour tomó ese matiz donde la música, la adoración y, fundamentalmente, la Palabra de Dios, fueron el centro de atracción.

Los conciertos de Juan Carlos Alvarado no son precisamente eso.

Se trata, ni más ni menos, que de encuentros de adoración a Dios. “La idea no es hacer un show o cantar canciones, sino exponernos a un tiempo en la presencia de Dios, donde las cosas cambian”, dice una y otra vez Alvarado cada vez que se le consulta sobre la temática y formato de sus presentaciones.

El tour comenzó en Buenos Aires, para tener su continuidad en Tucumán, Río Negro y finalmente, en el alejado pueblo de Rincón de los Sauces, en la provincia de Neuquén. Ese fue el cierre de un magnífico tour en el que se conjugaron diferentes exteriorizaciones espirituales, y todas ellas con un denominador común: la exaltación a Dios.

Con masivas concurrencias en las cuatro noches, se desarrollaron las presentaciones del salmista guatemalteco cuya última gira por la Argentina databa del año 1996.

La expectativa generada por esta nueva visita no solo provenía del público sino del mismo Juan Carlos, quien no dejaba de asombrarse por las muestras de cariño recibidas en cada ciudad donde estuvo. En cada caso, fue de los últimos en abandonar el lugar debido a la catarata de abrazos, firmas y fotos que lo inundaron cada vez que bajó de un escenario. “Lo importante es darse cuenta que uno tiene que seguir siendo el mismo. El centro de nuestra adoración tiene que ser Jesús. Las muestras de afecto se disfruta, pero hay que tener los pies siempre sobre la tierra”, recalca Juan Carlos, quien no deja que un pedido de autógrafo obnubile su visión.

Tras este imborrable tour que marcó el regreso a la Argentina de uno de los referentes del movimiento de la alabanza y adoración en éste país, ya se está gestando una nueva gira, esta vez con músicos en vivo, para el mes de marzo de 2010. “Vendremos con toda la banda para esta ocasión, si Dios así lo permite, y no solo haremos noches de celebración, sino también ofreceremos seminarios que serán de mucha bendición para el pueblo de Dios”, enfatizó Alvarado en su partida luego del inolvidable fin de semana vivido en Argentina.