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Viernes 24 de Noviembre de 2017

los evangélicos de origen africano luchan para que las autoridades los respeten

El espíritu optimista de los evangélicos africanos se está moviendo por los arenosos suburbios de las principales ciudades francesas, especialmente en el cordón de decadentes localidades alrededor del este de París, incluyendo a Montreuil.

  • Sociedad    
  • 18 ene 2006   

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Apenas conocidas hace 20 años, estas iglesias de inmigrantes están lentamente haciéndose un lugar en el paisaje religioso de Francia. Pero, se enfrentan con obstáculos de funcionarios locales y quejas de parte de los vecinos.

DAÑO COLATERAL
Existen 1,1 millones de protestantes en este país tradicionalmente católico de 60 millones de habitantes. Alguna vez luteranos y reformistas, los evangélicos son ahora más de un tercio de los protestantes, gracias en parte a la reciente llegada de inmigrantes africanos, haitianos y asiáticos.

Unas 250 “iglesias étnicas” funcionan tan sólo en las afueras de París, acogiendo a 36.000 evangélicos de raza negra. Muchos provienen de la República Democrática del Congo, antiguamente llamada Zaire, pero también de Camerún, Costa de Marfil y otros países africanos.

A menudo los propios funcionarios que les tratan saben poco acerca de las denominaciones protestantes y a veces sospechan que cualquier cosa diferente al catolicismo puede ser una secta peligrosa. A ello sin duda ayudó que las desconocidas iglesias étnicas colmaron los titulares a comienzos de 2004 cuando dos publicaciones describieron a los evangélicos como “los aliados de Bush” y como “una secta que quiere conquistar el mundo.

El reverendo Jean-Arnold de Clermont, director de la Federación Protestante Francesa, dijo que los evangélicos eran “víctimas del daño colateral” de la confrontación entre Francia y su gran minoría musulmana, y de la hostilidad francesa para con la administración Bush.

“DEBEMOS CANTAR Y BAILAR”
Castanou dijo que los funcionarios locales eran más amables con la minoría musulmana, que con seis millones de fieles cuenta con mucha más influencia política que los pequeños grupos de inmigrantes.

Pastores como Castanou tampoco pueden alquilar salones para sus cultos, dada la creciente molestia de los vecinos, que se oponen a la música alta los domingos por la mañana.

El caso de acoso más famoso ocurrió una mañana de febrero pasado del 2005, cuando el alcalde comunista de Montreuil irrumpió en los servicios dominicales de seis iglesias negras solicitando llevar adelante inspecciones de seguridad en el lugar. Evacuó a cuatro de ellas.

Protestantedigital.com