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Sábado 21 de Octubre de 2017

Líderes evangélicos estadounidenses piden disculpas por políticas de su Gobierno

Confesaron haber fallado al no levantar una voz profética suficientemente fuerte y persistente contra las políticas de su gobierno.

  • Sociedad    
  • 21 feb 2006   

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Líderes de iglesias estadounidenses que asisten a la IX Asamblea general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) agradecieron a la familia ecuménica por “una hospitalidad que no merecemos, una compañerismo que no nos hemos ganado y un abrazo del que no somos dignos”, y confesaron haber fallado al no levantar una voz profética suficientemente fuerte y persistente contra las políticas de su gobierno.

En una carta elaborada por el liderazgo de la Conferencia de Estados Unidos para el Consejo Mundial de Iglesias – una entidad que agrupa a las denominaciones miembros del CMI en ese país – y hecha pública en esta fecha, agradecieron las muestras de solidaridad de cristianos de todo el mundo después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y a raíz de los devastadores efectos del huracán Katrina en áreas del sur de ese país.

“Sus dádivas, sus palabras y sus oraciones nos sostuvieron, recordándonos que no estamos solos, sino que estamos unidos en el cuerpo de Cristo a una comunidad de consolación”, destaca la misiva.

Pero a esas muestras de solidaridad, el gobierno de Estados Unidos ha respondido con una política que busca dominar y controlar para salvaguardar sus intereses nacionales, haciendo recaer el terror sobre los más vulnerables alrededor del mundo.

“En nuestros viajes alrededor del mundo hemos observado que prácticamente las únicas voces de cristianos estadounidenses que se escuchan, son las de aquellos que están a favor de la guerra en Irak. Con esta carta deseamos traer al seno de la familia ecuménica el testimonio de aquellas voces cristianas que se oponen vigorosamente a esa guerra”, dijo el padre Leonid Kishkovsky, moderador de la Conferencia y encargado de las relaciones ecuménicas de la Iglesia Ortodoxa en América.

Esa guerra, señala la declaración, fue lanzada “bajo un manto de engaño y en contra de las normas internacionales de justicia y los derechos humanos”.

“Un número creciente de personas admite que la guerra en Irak fue un error, pero muchas personas de mi propia congregación no estarían dispuestas a suscribir una carta como ésta”, admitió la pastora Sharon Watson, presidente de la Iglesia Discípulos de Cristo.

La pastora Watson también aseguró que la carta no busca menoscabar la moral de las tropas estadounidenses en Irak, que están desempeñando su deber con dedicación y valentía.

“Pero hemos encontrado en esta misma asamblea a personas cuyas vidas han sido despedazadas por esa guerra, a gente que vive en la más abyecta pobreza, a gente cuyas islas están amenazadas de desaparecer a causa del calentamiento global. Estemos o no de acuerdo con la política de nuestro gobierno, tenemos que decirles a nuestros hermanos y hermanas cuán profundamente lamentamos los resultados de esa política a escala mundial”, añadió.

La declaración critica el débil compromiso del gobierno de Estados Unidos en la lucha global contra la pobreza, su rechazo a confrontar el racismo dentro y fuera de ese país y su oposición a los acuerdos multilaterales que buscan revertir los daños causados al medio ambiente.

“Esas actitudes y esas políticas hacen que el mundo vea a los Estados Unidos como una nación cada vez más peligrosa”, enfatizó el pastor John Thomas, presidente de la Iglesia Unida de Cristo.

La carta concluye afirmando la voluntad de las iglesias estadounidenses de asociarse con sus pares de todo el mundo en la búsqueda de la unidad y la justicia, y la esperanza de que la gracia de Dios sobreabunde “para transformar al mundo”.

Agencia Orbita