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Sábado 23 de Septiembre de 2017

Crecimiento cristiano pone a prueba relaciones con judíos

Algunas confesiones tienen una actitud cordial hacia el judaísmo, pero distinta de la que tienen los cristianos estadounidenses y europeos.

  • Sociedad    
  • 20 jul 2006   

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El mundo solía ser mucho más pequeño para los grupos judíos que trataban de hacerse amigos de los cristianos.

Las relaciones entre las dos religiones consistían en líderes judíos que estrechaban manos en el Vaticano, se acercaban a los protestantes en Estados Unidos y Europa y forjaban lazos con los evangélicos estadounidenses, partidarios del Estado de Israel.

Pero el panorama de la cristiandad se transforma y genera nuevos retos en el proceso hacia la aceptación recíproca: iglesias cristianas crecen rápidamente en el mundo en desarrollo, y en un par de generaciones superarán a sus contrapartes del norte en magnitud e influencia.

Algunas de estas confesiones tienen una actitud cordial hacia el judaísmo, pero distinta de la que tienen los cristianos estadounidenses y europeos, y requerirán una estrategia de acercamiento mucho más amplia que la empleada por los líderes judíos después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

“En cuanto a influencia, el equilibrio de fuerzas se vuelca hacia el sur”, dijo el rabino David Rosen, director de relaciones interreligiosas internacionales del Comité Judío Americano. “Sin duda, es un aspecto al que deberemos prestar mucho más atención”.

Los cambios no son todos negativos. En Africa, donde la población cristiana creció de 10 millones a 423 millones a lo largo del siglo XX, muchos sienten afinidad por los judíos e Israel.

Los cristianos africanos prestan mayor atención al Antiguo Testamento que los del norte, en parte porque ven en el texto sagrado un reflejo de sus sufrimientos: pobreza, enfermedades y corrupción. Jacob Olupona, especialista en religiones africanas de la Universidad de Harvard, observa que entre los cristianos de ese continente son comunes los nombres bíblicos como el suyo.

La visita a Israel es tan importante para los cristianos nigerianos que muchos colocan “J.P.” _la sigla en inglés de “peregrino a Jerusalén”_ al final de sus nombres después del viaje al estado judío, así como los musulmanes que hacen la peregrinación a La Meca agregan “al-Hajj” a sus nombres, dijo Olupona.

“Para los cristianos africanos, la tierra judía también es sagrada”, dijo.

En América Latina la situación es menos halagüeña.

Los líderes judíos dicen que la declaración del Concilio Vaticano II, de hace 40 años, que rechazó la culpa colectiva de los judíos por la muerte de Cristo, no se ha hecho carne en el continente donde predomina la fe católica.

Si bien el problema no es nuevo, adquiere más importancia a medida que los hispanos emigran en número creciente a Estados Unidos, llevando consigo sus creencias, dicen los líderes judíos. Alrededor del 28% de los católicos adultos en Estados Unidos son hispanos y su presencia en la Iglesia crece.

Es “el clásico antisemitismo europeo transportado a América Latina”, dijo Abraham Foxman, presidente de la Liga Antidifamación, el grupo judío defensor de los derechos humanos con sede en Nueva York.

El cambio se produce en momentos difíciles para los grupos judíos.

La generación de líderes cristianos que conocieron el Holocausto y la creación de Israel en 1948 empieza a desaparecer. El papa Benedicto XVI, alemán de 79 años, podría ser el último pontífice que haya vivido la guerra en forma directa.

Mientras tanto, la Iglesia católica gana millones de adherentes nuevos en Africa y Asia, y los observadores del Vaticano dicen que es sólo cuestión de tiempo hasta que surja el primer papa del Tercer Mundo. La próxima ola de líderes cristianos tendrá otros intereses y acaso no considere preferente la relación con los judíos.

“La dificultad, particularmente en Africa y sobre todo en Asia, es que reina la sensación de que los asuntos concernientes a los judíos son de interés europeo”, dijo Philip Cunningham, director ejecutivo del Centro de Cultura Cristiano Judía del Boston College. “Creo que es necesario promover la conciencia de que es más que eso”.

Otros problemas asoman en el horizonte.

Una corriente del pensamiento cristiano se concentra en el mensaje bíblico de liberar a los oprimidos. Sus partidarios en las distintas confesiones tienden a identificarse con los palestinos y tienen una visión negativa de los judíos, dijo Cunningham.

Además, la rama del cristianismo que más crece en el mundo es el pentecostalismo, que tiene escaso contacto con los principales grupos judíos incluso en Norteamérica, donde surgió.

En Africa, el conflicto a veces violento entre musulmanes y cristianos ha generado simpatía cristiana por los israelíes; muchos cristianos piensan que ambas religiones enfrentan una amenaza común. Pero Rosen dice que esta manera de pensar perjudica a los judíos, ya que tanto ellos como los cristianos deben encontrar la forma de anudar lazos con sus vecinos musulmanes.

El Comité Judío Americano trata de abordar el problema. Hace un año creó un Instituto Latinoamericano, ha enviado gente a China y trata de establecer lazos con Africa.

Cunningham dijo que los obispos latinoamericanos son conscientes del antisemitismo hispano y han hecho declaraciones para combatirlo. Y grupos judíos han invitado a cardenales del mundo en desarrollo a los seminarios judíos en Estados Unidos y a Israel.

Univisión