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Martes 21 de Noviembre de 2017

Juan Zuccarelli el pastor de las cárceles

Lo que comenzó como una experiencia piloto, tiene 246 presos y un índice de reincidencia del 5 por ciento, que la gobernación exhibe con orgullo.

  • Sociedad    
  • 8 ago 2006   

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Continúan día a día los testimonios del obrar de Dios a través de sus hijos siendo Luz y Sal en medio de la sociedad argentina. Muchos ámbitos son oportunos para demostrar el poder transformador de Dios en la vida de las personas, pero pocos como las cárceles. Y cuando opera el poder de Dios, como ocurría en los tiempos de Jesús, las noticias corren como reguero de pólvora. Este es el caso del obrar cristiano en las cárceles. Cuando Juan Zuccarelli se hizo guardiacárcel para entrar a predicar en Olmos, casi no había evangelistas en los penales bonaerenses.

Hoy, 20 años más tarde, todas las cárceles tienen un pabellón reservado para ellos y hasta funciona una cárcel enteramente evangelista, la primera en el mundo: “Cristo, la única esperanza”. Si bien pertenece al Servicio Penitenciario Bonaerense, esta prisión es distinta de las demás: en sus pabellones no rigen los códigos “tumberos”. Presos y autoridades coinciden en que no hay robos, no hay asesinatos, no hay violaciones y casi no hay drogas.

A quienes acceden a ella, los pastores ofrecen limpieza, seguridad y buena comida a cambio de oración y sujeción a sus reglas, que incluyen trabajar, no fumar, cortarse el pelo y afeitarse.

Esto la convirtió en un destino muy codiciado entre quienes no toleran la vida en los pabellones de “la estrella de la muerte”: la Unidad 1 de Olmos, distante sólo a 200 metros.

Esa vieja prisión fue la cuna del evangelismo carcelario y desde allí llegaron los primeros diez internos que inauguraron la Unidad 25, un proyecto de los pastores Zuccarelli y Daniel Tejeda.

Zuccarelli relata con orgullo que en 1983 hubo un motín en Olmos y que él quiso entrar a predicar. Como no lo dejaron, llenó el formulario y se hizo guardiacárcel. Así comenzó su vida de pastor “tras las rejas”. Hace cinco años, una resolución del ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, autorizó las cárceles confesionales y, a principios de 2002, la prisión evangelista estaba en marcha.

Hoy, lo que comenzó como una experiencia piloto, tiene 246 presos y un índice de reincidencia del 5 por ciento, que la gobernación exhibe con orgullo.

Agencia Orbita