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Lunes 20 de Noviembre de 2017

Milagro en el penal “Allende” de Veracruz

Recluso durante 18 años sufrió de una terrible enfermedad en la piel que ningún médico le pudo quitar, fue acusado por un delito que no cometió e internado en el reclusorio Allende, donde conoció de Cristo y recibió el milagro.

  • Sociedad    
  • 28 ago 2006   

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Una vez más se comprueba esas palabras que muchos conocemos “Dios Nunca se equivoca” y es que para Noe Morales Hernández eso fue, Dios no se equivoca, ya que durante 18 años sufrió de una terrible enfermedad en la piel que ningún médico le pudo quitar, fue acusado por un delito que no cometió e internado en el reclusorio Allende, donde conoció de Cristo y recibió el milagro, desapareciendo esa enfermedad.

Dentro del Cereso Allende en Veracruz, Noe Morales es entrevistado en la iglesia “Belem” que ahora tiene la cobertura de la iglesia “Galilea” a cargo de la pastora Rosario Lara de Pérez y José Antonio Pérez donde escucha la palabra de Dios.

Dijo que Desde hace 18 años tenia la enfermedad de soriasis, una enfermedad de la piel que no se le quitaba, en el exterior había visitado muchos doctores pero nadie se la pudo quitar.

Tenía comezón en la cabeza y todo el cuerpo, dijo, cuando llegó al penal lo tuvieron que apartar de la población porque no lo querían, decían que tenía sarna, ya que se rascaba mucho y todo el cuerpo lo tenía manchado.

Dijo que en varias ocasiones encontrándose en su celda escuchaba las alabanzas del grupo evangélico y decía, Dios mándame esa gente a que ore por mi, pero nadie se le acercaba por los mismo.

Un día, de acuerdo a lo manifestado por Arnulfo Morales Vivanco quien tiene a su cargo la iglesia, Dios le dijo que entrara a la celda de Noe y orara por él, afirmó que entró junto con otros dos hermanos y lo encontraron recostado y empezaron a orar por él, diciéndole que Dios lo iba a sanar y que se reuniera con ellos.

Sólo pasaron dos días cuando Noe se dio cuenta de que el cuerpo ya no le picaba y que las escamas que tenía ya habían desaparecido, pero le habían quedado sólo unas manchas.

Gracias a Dios, dijo Noe – bendito sea, porque luego de que los hermanos oraron por mi, sané, desde hace dos meses y medio y no tan sólo eso sino que mi esposa estaba enferma de cáncer y al reunirse conmigo en la oración también ha recibido el milagro de haber sido sanada.

Noe Morales Hernández se reúne todos los días en la iglesia que se encuentra dentro del reclusorio “Allende” de la ciudad de Veracruz donde su director les da permiso de escuchar la palabra de Dios a poco más de sesenta internos quienes tienen Fe en que Cristo suplirá todas sus necesidades y los reincorporará a la sociedad como personas de bien, hoy Noé comprueba una vez más que Dios nunca se equivoca y lo mandó ahí para recibir un milagro, ahora sólo espera obtener su libertad.

Ceilio Baltazar Miranda